La calma antes de la tormenta

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El peliazul finalmente entró al restaurante donde se habían citado, comerían juntos casi todos, exceptuando a Sparta y Mike que aún se encontraban grabando, así como los otros dos que estaban de viaje, aunque no todos lo sabían aún.

Tb. Ya estoy aquí. ¿Qué comeremos?

Tr. Aún no ordenamos, deberíamos esperar a los demás...

V. Bueno, Mayo salió, así que no será necesario - hablo con desánimo el espartano jugando distraído con su casco.

A. ¿Salió? ¿Cómo que salió?

V. Salió a explorar...ya sabes cómo es Acenix, volverá en un par de días... - acarició suavemente su cabeza al verlo bajar las orejas, era obvio que al minino también le afectaba.

Tr. ¿Otra vez pelearon?

Rp. ¿Conseguiste que regresara a tu casa?

Tr. ¿En serio volvió a su laboratorio? ¡¿Cómo es que no me entero de nada?!

V. Ni siquiera sé qué pasó, no es que peleáramos en realidad, simplemente no entiendo...

Tb. Rius salió también...- habló por inercia pensando un poco en lo unidos que se habían vuelto esos dos en los últimos años, considerando así las cosas se sentía algo reemplazado.- No, no debo pensar así...

Tr. ¿Pensar cómo? - le cuestionó y Timba se sorprendió ya que no se dio cuenta de que lo último lo dijo en voz alta.

Tb. N-nada, solo...quería grabar con él y me avisó en un mensaje que salió unos días. Espero que no esté muy molesta la tostadora, si los dos se fueron a pasear...

A. Seguro se divierten y Mayo se relaja. - comentó más animado el gatito.

Una señorita llegó para tomar su orden, cortando así el hilo de aquella conversación, algo que en parte agradecían. Ordenaron un menú grande para compartir todos y las conversaciones posteriores fueron más ligeras y vagas, nada realmente importante, simplemente para pasar juntos un buen rato. Victor esperaba que Acenix tuviera razón, que el viaje tranquilizara Mayo y fuera más fácil arreglar las cosas y el minino se sentía más tranquilo por ello, aunque por otras razones, imaginaba que Rius podría hablar con él para que las cosas estuvieran a su favor, aunque en aquella tarde de pesca jamás le dijo de lo que sentía por el androide.

Al día siguiente Mike y Trolli fueron a buscar a Timba a su casa, pues como de costumbre el peliazul se había quedado dormido y tenían que grabar además de seguir dando ideas para un nuevo libro que lanzarían el año siguiente. Trolli tocó la puerta mientras el cachorro le gritaba a la ventana con el rostro prácticamente hundido en el cristal, no paso mucho antes de que se escuchara un "Oh no..." seguido de un montón de cosas caer y finalmente se abriera la puerta.

Tr. Esa habilidad para prepararte en 2 minutos deberías de tenerla pero antes de que tengamos que venir a buscarte...

Tb. Lo siento Trolli, te juro que lo intento pero mi cama es tan cómoda que simplemente me quedo dormido de nuevo apenas apago el despertador.

Tr. Pues no lo apagues hasta que te levantes y ya está...

Tb. Es más fácil decirlo que hacerlo...

Mk. Bueno ya, vamos a grabar.

Mike le dio a Timba unas cuantas manzanas para que desayunara y comenzó a empujarlos para que caminaran. En el camino amo y mascota iban conversando de trivialidades y discutiendo de vez en cuando sobre cosas de la casa, al menos hasta que Timba terminó de comer y simplemente no pudo evitar hablar, necesitaba un consejo y que mejor que ellos, los que eran el ship más fuerte, querido, en cierta forma real y los más unidos amigos que conocía...

Con amorHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora