[Krist]
El sol que entraba por el balcón de la habitación me hizo despertar. Tallé mis ojos para ver bien la perfecta figura del hombre que me traía vuelto loco. Alto, delgado pero con un cuerpo perfectamente trabajado, moreno fuego y valla que me quema con un simple toque, cabello negro y unas manos delgadas pero varoniles que me hacían tocar el cielo.
Me levanté lentamente para no hacer ruido, me acerque a él y lo abrace por la cintura dándole un beso en su hombro.
—Buenos días Singtuang. —se estremeció ante mi cercanía
—¿Dormiste bien?— me preguntó volteando a darme un beso de pico en los labios
—Contigo en mis brazos, claro que dormí bien— le di un beso más húmedo —Me alegra despertar de esta manera
—A mí también me encanta, lástima que este sea nuestro último día aquí —se sentía la tristeza en su voz y me un abrazó fuerte
Olvidaba que hoy por la tarde teníamos que volver a Bangkok.
No quería que nuestro tiempo aquí terminara, pero teníamos que volver, lo cual me daba miedo. El sólo pensar en tener que regresar a la oficina y pasar menos tiempo con él me hacía sentir necesitado aunque lo tuviera en mis brazos en este momento.
No sabía en qué departamento me tocaría trabajar esta semana y eso me aterraba aún más por no saber si podría llegar a toparme con Singto en algún momento dentro de la empresa.
—¿Crees que podamos tener una cita formal llegando a Bangkok? —le pregunté mientras enterraba mi cara en su cuello
—Tendré mucho trabajo llegando, pero sin duda haré un espacio para ti. — me levantó para cargarme y yo lo rodeé con mis piernas. —Pero por ahora, a preparar las maletas para tener todo listo y poder irnos después de comer
— ¿Podemos comer aquí? —quería por lo menos pasar un rato más a solas con él
—Lo siento, pero tenemos que comer con los demás —me dio un beso en el cuello y me dejó sentado en la cama para sacar de su maleta un traje azul y ropa limpia para mí
Me volví a levantar y me aferré a su espalda, él la inclinó para que me pudiera subir de caballito.
—¿Es realmente necesario? —me sostuve de su cuello y con mis piernas alrededor de su cintura mientras me cargaba por toda la habitación preparando las maletas sin fijarse mucho de quién era cada cosa
Suspiró —Kit, para mí tampoco es fácil volver a la realidad de la ciudad. Si por mí fuera sostendría tu mano y escaparíamos, pero no podemos
—Lo sé y lo entiendo... Pero no me gusta —respondí en tono infantil
Nos dirigió a la bañera, nos quitamos el pijama y nos metimos. Abrió la llave y colocó una bomba de olor fresa, enjabonó mi espalda con suavidad.
—A mí tampoco amor, pero no podemos hacer nada
—¿Mínimo podemos...? —pasé mi mano llena de jabón por su pecho
—No podemos perder tiempo, ya nos están esperando y no quieres que Nam venga a tocarnos insistente otra vez, ¿verdad?
Me rendí.
Terminando el baño, nos pusimos la ropa que sacó Singto hace un rato.
—Por cierto, ¿qué le diremos a ella?
—Dame un poco más de tiempo. Durante todo el viaje no pude pensar en nada porque un lindo gatito andaba juguetón
Me besó la frente y me puso corrector en el cuello.
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Un amor inesperado
ФанфикшнKrist es un chico recién graduado que busca empleo. Su amiga Nam, a la cual conoció por Internet y le gusta mucho, le ofrece un trabajo en la empresa de su padre; ahí conoce a Singto, quien es su sobreprotector hermanastro. ¿El joven Krist logrará t...
