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Los rayos de sol impactaban la ventana de la habitación de Miguel dándoles a ambos los rayos de sol de la mañana.
-¡Hey! Migue, despierta- susurró Nora a su primo, mientras lo sacudía para que despertará.
Un adormilado Miguel abrió los ojos lentamente para luego preguntar.
-¿Qué pasa, Nora?- dijo medio adormilado.
-¿Me prestas tu bicicleta? Para pasear. -preguntó con un puchero, para qué se la prestara con más facilidad.
-Bien, pero me la traes sana y salva. - accedió Miguel.
-Gracias, gracias Migue, eres el mejor- agradeció Nora, acercándose a Miguel para abrazarlo, y así lo hizo.
-Si, bueno, vete antes de que me arrepienta- anunció Miguel.
-Si, si ya me voy. -dijo rompiendo el abrazo, levantándose para tomar su ropa para bañarse y sus útiles de aseo perosnal, saliendo de la habitación hacia el baño.
Ya en el baño, se duchó rápidamente, y se cambió, colocándose un short junto a una camiseta blanca y unas converse, ya cepillandose el cabello con su peine, dejándolo suelto. Se dirigió hacia la sala de estar, donde estaba su abuela.
-Buenos días abue, ¿cómo estás?- saludó Nora al llegar al comedor de la sala de estar.
-Buenos días querida, ya mejor, gracias a ustedes por traerme ese medicamento- dijo sonriendo.
-Abue, ¿puedo salir a pasear en la bici? Bueno mientras mamá se arregla para ir a la escuela a inscribirme, ¿puedo? -pregunté con una sonriendo.
-Claro querida, pero asegúrate de llegar a la hora y no perderte, ¿si?- contestó Rosa.
-Gracias Abue, eres la mejor, de todas formas me estaría comunicando con mi mamá por mi celular- sonrió Nora, despidiéndose con un beso en la mejilla de su abuela.
Saliendo del apartamento ya con su bolso con los papeles de la escuela adentro, tomó la bicicleta junto a el casco y se lo colocó, para salir andando con esta, por Reseda, apreciando las casas.
Hasta que se topó con un perro que la perseguía, quien la hizo llegar a un lugar un poco diferente que Reseda.
(...)
Estuvo un rato andando en bici, en círculos, cayendo en el mismo lugar, aún sin poder salir, paró la bicicleta y miro su reloj pulsera, faltaban 20 minutos para llegar a West Valley High School, pero al parecer estaba en otra escuela llamada North Hills, estaba pérdida.
Lo peor de todo es que no habia tantas personas por esos lugares, hasta que empezó a andar en la bicicleta, hasta estar cerca de la escuela donde habian algunas personas, hubo un chico rubio que salió de la escuela North Hills, que más da, le tendría que preguntar.