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Al día siguiente Nora junto a Miguel salieron de su casa en dirección a la de Halcón, para ir los tres al lugar donde los había citado el sensei, para el entrenamiento de hoy, en un deshuesadero de autos.
-Aún no me acostumbro a tu cabello corto. - se sincero Miguel con media sonrisa.
-¿Por qué? ¿Tan fea me veo?- preguntó la castaña tocándose su propio cabello.
-No, no es eso. Es que me recuerdas cuando estábamos pequeños y no te crecia el cabello, y lo tenías exactamente igual que ahora. - dijo mientras reía.
-Bueno por lo menos no reaccionaste como mi mamá. - agregó Nora riendo.
-"¡Dios mío, cariño! ¿Qué le hiciste a tu hermoso cabello?"- imitó Miguel a Mariana, haciendo qué Nora soltara una carcajada.
En eso llegaron a la casa de Halcón viéndolo ahí afuera esperándolos.
-Hola, chicos. - saludó Halcón con una sonrisa.
-Hola, hermano. - saludo con un ademán con la mano Miguel.
-Hola, Halcón. - saludo Nora.
-¿Que le pasó a tu cabello, Dora digo Nora? - digo burlón el peliazul.
-Que gran chiste. - dijo sarcástica la castaña.
-Oh vamos, me la debías. - dijo Halcón.
-Ya vamos chicos. - digo Miguel retomando su camino seguido de Nora y Halcón.
Ya en el lugar, cuando por fin todos había llegado, el rubio estaba bebiendo una de esas viejas cervezas que tenía, mientras todos sus estudiantes lo observaban.
-Han entrenado duro. Se volvieron fuertes, rudos y rápidos. Se esforzaron. Están listos para este torneo ¿no?- dijo el sensei medio sobrio.
-Sí, sensei. - gritaron todos.
-¡Error! - grito el rubio tirando la lata de cerveza que tenía en sus manos al suelo, casi a los pies de sus estudiantes, haciendo que la mayoría lo voltearan a ver entre confundidos y expectante.
-Su esfuerzo no es nada. Si quieren ganar el torneo sub-18 All Valley, tiene que dar el mejor esfuerzo, por eso a partir de ahora, tendrán lo peor de mi ¿Entendido? - dijo de un lado a otro el sensei.
-¡Sí, sensei! - respondieron todos al unísono.
-¿Son perdedores? - pregunto el sensei.
-¡No, sensei!
-¿Son nerdos?
-¡No, sensei!
-¿Estan seguros de eso?
-¡No, sensei! - respondieron de nuevo dudosos, haciendo que el sensei hiciera un gesto de frustración.