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Al día siguiente, Nora no pudo conciliar el sueño, tuvo que vigilar a Miguel de que no le sucediera nada, luego de cómo quedó, gracias a Carmen logró ayudar a que se le aliviará el dolor de algunas de las heridas del pelinegro.
Portaba una bolsas debajo de sus ojos por el insomnio, Miguel ya se había levantado y estaba sentado en el sofá.
-Hola Migue, ¿cómo te sientes?- preguntó Nora pasando a sentarse a su lado.
-Ya me siento un poco mejor. Pero tú, no te ves bien, ¿acaso no dormiste? - pregunto un tanto preocupado.
-Estoy bien, dormí un poco, es que me daba miedo que te sucediera algo en la noche así que estuve despierta vigilando que no te sucediera algo. -sonrió con pesadez por el cansancio.
-No debiste hacerlo, pero aprecio tu hospitalidad, tú también debiste descansar, recuerda que no te encuentras del todo bien- dijo mientras señalaba su tobillo, y le sonreía.
Ella solo asintió.
Luego apareció Carmen con dos bolsa de hielo y una venda.
-Toma ponte hielo en las costillas.- le ordenó Carmen a Miguel, mientras le pasaba una bolsa de hielo.
-Y tú señorita, ponte la en el tobillo y cuando la sientas desinflamada, vendala.- le pasó la otra bolsa de hielo y la venda con una sonrisa mientras se sentaba.
-Gracias.- respondieron al unísono los primos.
-Chicos, ¿por qué no me dicen quien lo hizo? Llamaré a la escuela, pueden protegerlos. - dijo Carmen yendo su mirada de Nora a Miguel y viceversa.
-Eso solo empeorará las cosas. - dijo Miguel un poco adolorido por el hielo.
-¿Peor que esto? - dijo la pelinegra mientras los señalaba.
-Sí, si tomáramos más lecciones, tal vez.. - comenzó el pelinegro.
-¡No! - interrumpió Carmen.
Nora solo los observaba callada, sin decir ni una palabra.
-No es culpa del sensei Lawrence. No estábamos preparados. -
-No. No más Karate, si Nora no te hubiera salvado estarías peor, y mira como está ella. - dijo un poco alterada la pelinegra, mientras pasaba su vista a la castaña.
-Estoy bien en verdad, tía. - dijo haciendo una mueca por lo frío del hielo.
-¡Carmen!, ¿cuál es el problema aquí? El chico encontró algo que le gusta hacer al igual que Nora.- intervino la abuela Rosa mientras salía de la cocina.
-Gracias.- agradeció Miguel, mientras Nora sonreía por lo que dijo su abuela.