–¡Vamos, Lia! La boda es a las cuatro y llevas tres horas encerrada en el baño –se quejó Nicolás mirando su reloj inpaciente.
–¡Por el amor de Dios! ¡Para ya de exagerar! –rió la pelirroja al otro lado de la puerta–. Salgo en un momento. Si quieres puedes esperarme abajo.
–Está bien, pero no te tardes. Me muero por verte –los labios de Amelia se curvaron en una sonrisa mientras escuchaba la puerta cerrarse tras Nicolás.
Habían pasado algunas semanas desde su ida a la playa y tenía que admitir que se sentía muy feliz. Nicolás era todo lo que siempre había soñado e incluso más y hacia que poco a poco el recuerdo de Damián no fuera mas que eso... un recuerdo.
Poso sus ojos sobre su reflejo una vez más. Su cabello rojizo estaba recogido en un moño alto y una trenza al rededor de este, su flequillo salvaje y desordenado como siempre. Usaba un vestido verde esmeralda que había comprado junto a Lucía días atrás. Llevaba poco maquillaje en los ojos y en sus labios llevaba un labial rojo que era de su mejor amiga. Se sentía incómoda vestida así, pero era una de las tantas bodas del padre de Nicolás y además ese día lo conocería, suponía que debía verse bien, pero más que incómoda estaba nerviosa.
Abrió la puerta del baño y salió de el tambaleandose por los tacones dorados que llevaba. Tomó el sobre del mismo color que los zapatos de la cama y salió del apartamento. En el ascensor se mantuvo jugando con sus dedos para distraerse y al bajarse de éste visualizo a Nicolás de espaldas hablando por teléfono. Aclaró su garganta para hacerse notar y cuando él giró su mandíbula cayó. Se veía... preciosa.
–Amelia... –se acercó a ella tomándola en sus brazos–. Eres una obra de arte –ella escondió la cara en el hueco de su cuello, como siempre hacía para esconder el rubor de sus mejillas.
–Eres un idiota. Mejor vámonos que ya vamos bastante tarde –él le tomó de la mano guiándola hacia afuera del edificio donde su carro esperaba por ellos.
–¿Estás nerviosa? –le preguntó mirando de reojo como mordía sus uñas. Él sabía perfectamente la respuesta, pero quería distraerla un poco con la conversación.
–¿Cómo no voy a estarlo? Voy a conocer a tu padre. ¿Y sí no le parezo suficiente? ¿Él conoció a Carla? ¿Y sí quiere que vuelvas con ella? –su reacción lo hizo reír, por lo que ella le dio un golpecito en el brazo.
–Tranquila, Lia. Todo va a estar bien. Además, tu eres más que suficiente. Sinceramente a veces siento que no te merezco –le dio un leve apretón a su mano y ella sonrió una vez más. Con él todo era tan fácil.
–¿Seguro todo va a salir bien?
–Lo prometo –le dio un beso en la mano y regreso su vista a la carretera.
El resto del camino a la iglesia fue completamente silencioso. Y así estaba bien. No necesitaban de las palabras, no en ese momento.
Después de aparcar el auto, Nicolás salió antes para abrirle la puerta. La pelirroja sentía que iba a vomitar de los nervios, pero cuando Nicolás le ofrecio su mano y junto sus labios con los suyos todo en ella fue tranquilidad. Juntos entraron a la iglesia. La mayoría giraron a ver al hijo del "novio", hace años que ninguno de los presentes le veía, ya que el castaño odiaba estar rodeado de personas hipócritas a las cual solo les caía bien por el hecho de que su padre tuviera dinero.
Pero, no solo giraron a verlo a él, también a la hermosa chica que le acompañaba, con su precioso vestido contrastando con su cabello y sus dulces ojos grises observando a todos con nerviosismo.
–Que no te intimiden, suelen hacer lo mismo en todas las bodas –sintió el aliento de Nicolás chocar contra su oído. Solo asintió y continuo caminando junto a él hasta la primera banca.
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In my veins
Short Story"Nothing goes as planned. Everything will break. People say goodbye. In their own special way. All that you rely on. And all that you can fake. Will leave you in the morning. But find you in the day." In my veins -Andrew Belle cover por -satan
