III

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Mientras Moon conducía hacia la escuela iba deseando no encontrarse a John ese día, tenia miedo y, sí, por mas patético que sonara estaba asustada, no quería volver a sentir algo por alguien y aunque apenas supiera el nombre de aquel chico sabia que si se daba la oportunidad de conocerlo tarde o temprano iba sufrir por él.

Pero, ese, no era su día de suerte.

John estaba sentado en las escaleras de la escuela junto el chico de ojos esmeralda y sonrisa invisible, sonreía mientras hablada de algo o alguien, su amigo solo estaba sentado allí aparentado que escuchaba.

Moon se quedo en la camioneta un rato esperando a que el castaño, por fin, se decidiera a entrar, pero eso no ocurrió. Lena se subió a su lado y le sonrió como siempre lo hacía. Le entregó un café que había pasado a comprar momentos antes en We are Coffee, Moon amaba ese café, pero desde que Neith se había ido ella se rehusaba a regresar a ese lugar.

-¿Te ocultas?

-¿Que cosas dices, Lena? Claro que no.

-Entonces bajemos.

-¡No!

-¡Ajá! Te ocultas. -dio por hecho. -Moon, ese chico no muerde.

-Lo sé. -dijo mordiendo su labio inferior nerviosamente.

-¿Entonces? -la pelirroja no dijo nada y tomó un sorbo de café.

No podía ocultarse para siempre.

Abrió la puerta y saltó fuera de la camioneta, colgó su mochila en su hombro y luego cerró la puerta, Lena entrelazó su brazo con el de ella y cruzaron la calle, Moon no despegaba la vista de sus botas de combate, viendo como sus pies avanzaban uno tras otro.

Levantó la vista solo un momento y se encontró con que él la miraba y sanreía, su amigo también la miraba pero sin mucho interés. Sus miradas se cruzaron por menos de un segundo y ella subió rápidamente las escaleras para luego desaparecer tras las grandes puertas de madera.

En las primeras horas del día no pudo concentrarse en nada, el chico de ojos oscuros abarcaba cada lugar de su mente. A veces, tan solamente a veces, sonreía al recordarlo.

Finalmente la ultima clase del día había llegado, Lena estaba a su lado hablando con una chica de cabello rubio y labios rojos, parecía simpática. Moon recostó su cabeza sobre el pupitre y empezó a tararear un canción que había escuchado esa mañana en la radio. Golpeando levemente sus dedos contra la madera seguía el ritmo.

-Landfill. -le dijo alguien sentandose a su lado, inmediatamente supo quien era. Él.

-¿Ah? -preguntó levantando la cabeza. Los ojos de él brillaban.

-La canción que tarareas se llama landfill.

-Oh. 

Él le sonrió.

-Hola, Moon. Es lindo verte de nuevo.

-Hola, John. Lo mismo digo.

-Te vi esta mañana.

-Lo sé.

-¿Quieres tomar algo luego de clases? -preguntó luego de un rato.

Ella dudó. ¿Era buena idea aceptar? Suspiró.

-Quizá. -mordió el interior de su mejilla.

-Tomaré eso como un sí. 

Y entonces, ella sonrió.

Miró hacia el frente y la clase comenzó, recogió su cabello con un lápiz como siempre solia hacer, tomó su cuaderno de tapas grises y en una hoja en blanco, con su casi ilegible letra, empezó a escribir, no era nada especial, simplemente un escrito sin sentido, como la mayoría de sus escritos.

In my veinsDonde viven las historias. Descúbrelo ahora