Los siguientes días no fueron ni buenos ni malos, solo fueron.
Luego de leer aquella nota la cabeza de Moon estaba llena de preguntas, ¿sería cierto que Neith la extrañaba? Ella dudaba que fuera cierto, pero en un lugar en lo mas profundo de su ser deseaba, necesitaba que fuera cierto.
-He conocido al amigo de John. -le comentó la peliazul sonriendo.
-¿El antipático? -preguntó recogiendo sus lápices del suelo.
-No es antipático. Se llama Simon.
-Entonces es el desdeñoso Simon.
-No es gracioso. -sonrió. -Es lindo que vuelvas a hacer bromas, Moon. John te hace bien. -inevitablemente la pelirroja sonrió.
Había pasado semana y media desde que aquel chico de ojos oscuros había invadido su vida por completo. Y eso estaba bien para ella. Le agradaba estar con él, sonreír con él, caminar con él. Le gustaba todo solo si era con él. Y eso era demasiado cursi, y también le gustaba que lo fuera. Le gustaba John.
Esa tarde Lena compro pizza y vieron un maratón de Harry Potter en la pequeña televisión de Moon.
El reloj marcó las 17.30 y ambos celulares sonaron como si hubieran sido programados.
Moon tomó su celular y camino hasta el balcón, se sentó en la barandilla antes de contestar.
-John.
-Moon. Te tengo una propuesta que no vas a poder rechazar.
-¿Incluye café?
-Podemos pasar a comprar café si quieres. -sonrió.
-Entonces sí.
-Ni te he dicho de que se trata. -rió al otro lado de la línea.
-Pero hay café de por medio así que no hay problema.
-Pasamos por ustedes en 10 minutos.
-¿Pasamos?
-Luego entenderás. -colgó.
Y no necesito del luego ella ya había entendido. Tendrían una cita doble.
Debía haber escuchado la propuesta antes de aceptarla. Odiaba las citas dobles por el simple hecho de ser incómodas. Los temas de conversación eran tan escasos que los silencios reinaban en esas citas.
Además a ella no le agradaba en lo mas mínimo Simon, tenia sus razones.
Al entrar al apartamento encontró a Lena dando saltos sobre la cama y gritando emocionada como una niña pequeña.
-Simon me invito a salir. -cantaba-. Simon me invito a salir.
-Sera una cita doble. -hizo una mueca.
-Sí, pero es una cita. -se sentó de piernas cruzadas sobre la cama.
Efectivamente a los 10 minutos de haber llamado se encontraban en su apartamento. Al abrir la puerta se encontró con John que traía una margarita entre sus manos.
Le gustaban las margaritas.
-¿Una margarita? -preguntó sonriendo.
-Me pareció tan frágil y delicada como tu así que me dije; ¿por qué no?
-Eso es lindo. Y cursi.
-No arruines mis momentos de romanticismo, Moon Shivers. -ella rió y volvió a mirar la margarita.
Ni siquiera Macon con toda su adoración hacia ella le había regalado una margarita. Le había dado docenas de rosas, eso sí, pero ella odiaba las rosas. Quizá si le hubiese dado una margarita las cosas hubiesen sido distintas. Quizá ella habría aprendido a quererlo.
-¿Moon? -le llamo Lena al notar lo ida que estaba.
-¿Sí? -respondió naturalmente como si no hubiese pasado 30 segundos observando aquella margarita.
-¿Nos vamos? -le pregunto y ella asintió.
Llevaban casi una hora en el impala 65 color plateado de John y solo el y Simon sabia a donde iban.
Estaban fuera del pequeño pueblo donde vivían, a los lados de la carretera lo único que podían verse eran arboles y montañas. En la radio sonaba Come on Eileen - Dexys Midnight Runners, Moon tarareaba la canción y seguía el ritmo golpeando sus delgados dedos contra el tablero.
-Too-ra-loo-ra too-ra-loo-rye aye
And we can sing just like our fathers -cantó John al ver que Moon no se animaba y cuando la miro de reojo ella sonreía.
-Come on Eileen
Oh, I swear what he means
At this moment
You mean everything -cantó ella sonriendo.
Y como los otros dos no se iban a quedar excluidos también cantaron.
Moon no tan solo estaba volviendo a sentir, estaba volviendo a ser feliz. John la había devuelto a la vida. Y eso era algo que ella jamas encontraría la manera de agradecerle.
John estaciono el auto entre los arboles, ya había oscurecido y el frío se hacia presente. Los cuatro bajaron y encendieron unas velas.
Él entrelazó sus dedos con los de Moon y ambos sintieron un escalofrío. La guío hasta un lago y se sentaron en una banca que había delante de este.
Era notorio que el lugar no era visitado hace mucho, el pasto alcanzaba la altura de mas de 10 cm y algunas plantas se habían enredado en la banca, pero eso no le restaba belleza al lugar.
Al rededor del lago habían muchísimas piedras grises y dientes de león, había un manzano al otro lado y en una de las ramas se encontraba colgado un columpio. En ese momento por ser de noche, el lugar estaba lleno de luciérnagas. Para ella era perfecto.
-Voy a arriesgarme a decir que te gusta. -dijo él.
-Me encanta. -susurró mirando la dirección que tomaban la luciérnagas.
-Descubrí el lugar con Simon hace dos años, estaba mucho mas descuidado, hacia mucho no veníamos y queríamos volver, pero esta vez he decidido traerte. -lo miró.
-Han decidido traernos. -le corrigió sonriendo.
-Sigues arruinando mis momentos románticos. -rió.
Ambos se miraron en silencio, Moon noto que en la oscuridad era imposible diferenciar el iris de la pupila en los ojos de John. Sus ojos eran la completa oscuridad, te envolvían y era imposible salir de ellos. Y fue ahí cuando se dio cuenta de que se estaba enamorando de John Lewis.
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In my veins
Short Story"Nothing goes as planned. Everything will break. People say goodbye. In their own special way. All that you rely on. And all that you can fake. Will leave you in the morning. But find you in the day." In my veins -Andrew Belle cover por -satan