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4: Familiares poco agradables

Las clases terminaron y Harry partió para su trabajo, con la mirada gacha, el viento que había le despeinaba los rulos y lo hacía temblar.

Debió haber hecho caso a su madre y llevar un beanie y una bufanda. ¿Por qué se puso terco y no la obedeció?

Llegó al supermercado y se revolvió los rulos para ordenarlos. Levantó la mirada y se encontró con Louis mirándolo, éste al notar que Harry lo vio, apartó la mirada.

El menor fue hasta el baño y una vez que se encontró cambiado, se dirigió a la caja para guardar todo en las bolsas.

- Hey, ¿cómo estás? - preguntó Harry para entablar una conversación.

- Estoy bien por suerte. Al parecer el frío no te agrada. - rió Louis, Harry frunció el ceño.

- ¿Por qué lo dices? - preguntó el rizado.

- Porque el viento despeina tus rulos y luego tienes que peinártelos de vuelta. Debes odiar el viento y el frío. - supuso Louis con una pequeña sonrisa.

¿Se notaba mucho que el castaño quisiera hablar con el ojiverde y haya sacado ese tema tan estúpido? Por Dios, acababa de suponer que Harry odiaba el frío y había quedado como un acosador al decir que sus rizos estaban despeinados, sí, definitivamente él era un estúpido.

- En realidad, me gusta más el frío que el calor, no me gusta estar sudado y morirme deshidratado. - exageró Harry, Louis rió.

- ¿Cuál es tu estación favorita? - preguntó Louis interesado mientras que facturaba la compra de una señora.

- Mi estación preferida sería el otoño, me gusta el viento sobre mi cara, pero de esos que son muy leves. - le explicó al castaño. - ¿Y la tuya? - le preguntó.

- No tengo una favorita, me gustan todas. - explicó encogiéndose de hombros.

- Está bien, es decir, todas me agradan pero tengo una adoración por el otoño. - rió Harry, contagiando a su compañero.

- Muchísimas gracias, jóvenes. - les sonrió la señora con las bolsas en mano, ambos muchachos le sonrieron y la mujer salió del supermercado.

- ¿Vives cerca de aquí? - preguntó Louis.

- Sí, gracias a Dios queda cerca del colegio y de mi casa. - agradeció Harry. - ¿Y tú? ¿Vives cerca?

- Más o menos, de casa me queda cerca pero del colegio me queda lejos. - explicó el chico de ojos azules. - Eso significa que vivimos bastante cerca, ¿no? - le dijo el mayor mientras que organizaba la plata.

- Sí, eso creo. - dudó el menor.

- ¡William! - exclamó una voz masculina.

- Es el jefe, me está llamando. Si viene gente a la caja, factura sus compras. - le avisó el castaño al rizado, éste asintió.

Louis corrió hasta la oficina del señor Cooper, algo que había aprendido en sus pocos meses trabajando aquí, era que a él no le gustaba esperar.

- Jóven Tomlinson, pase y tome asiento. - le señaló el hombre, el aludido obedeció.

- ¿Para qué me ha llamado, señor Cooper? - preguntó educadamente Louis.

- Lo he llamado ya que le debo el pago del mes. Mañana empezará Diciembre así que te voy a pagar Noviembre. - explicó el jefe, agarrando un fajo de billetes y tendiéndoselo al muchacho.

- Oh, bueno, muchísimas gracias. - le agradeció el jóven ojiazul agarrando el dinero.

- No hay de qué. - sonrió. - Bueno, vuelva a trabajar que hay mucho por hacer y ha dejado al jóven Edward solo. - apuró Klay, el chico asintió y se retiró de allí, no sin antes haber guardado la plata en su bolsillo.

Between Melodies《Larry Stylinson》Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora