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23: Charlas telefónicas

Habían terminado su jornada en el trabajo y el rizado se estaba dirigiendo a la casa del mayor, a su lado.

Harry no quería dejar solo a Louis, no porque creyera que no podría por su cuenta, sino porque sentía la necesidad de acompañarlo en estos momentos difíciles. Y sabía que el ojiazul también sentía esa necesidad de tenerlo cerca. ¿Cómo lo sabía? No tenía ni idea, pero lo sentía, sentía que Louis no quería alejarse de él y para qué mentir, él tampoco quería estar lejos del castaño.

- Volví familia. - gritó Louis entrando junto con Harry, vio como dos cabezas se asomaron por las escaleras y bajaron con rapidez los últimos escalones para saludar a los dos muchachos.

- Hola Boo y Harry. - saludaron ambas niñas a la vez.

- Hola chicas, ¿cómo están? - preguntó el ojiverde mientras que Louis se adentraba más en la casa.

- Bien. Mira, se me está por caer un diente. - señaló Daisy un diente flojo.

- Eso es genial Daisy, ¡vendrá el Ratón Pérez! - exclamó el joven rizado.

- ¡Sí! - chilló la rubia alegre mientras que su gemela hacia un puchero.

- Harryyyy. - alargó la 'y' Phoebe, queriendo llamar su atención.

- ¿Sí, Pheebs? - se centró en ella.

- ¿Me ayudas con mi tarea? - preguntó dulcemente la niña.

- Por supuesto, ¿de qué trata?

- Veo que ya me han robado a mi amigo. - comentó Louis apareciendo nuevamente frente a ellos.

- Sí, me ayudará con mi tarea. - le sacó la lengua Phoebe a lo que Louis se tapó la boca, actuando sorprendido.

- ¿Desde cuándo esos modales, jovencita?

- Daisy me lo enseñó. - mencionó divertida.

- Por supuesto que lo hizo. - rió el mayor.

- Hey. - se quejó ella dándole un manotazo en el brazo a su hermano.

- Ya ya, tranquila, era broma. - la calmó. - Vamos a hacer esa tarea, ¿te parece Pheebs? - la alentó, ella asintió y junto con Harry se dirigieron al cuarto de la niña.

Los tres se sentaron en el escritorio, Phoebe entre ambos muchachos. Les contó que debía escribir una historia corta, y que ella quería que se tratara de amor.

- Se tratará de dos chicos que se quieren mucho y... y se aman y se regalan cosas lindas. - sonrió emocionada la niña aplaudiendo.

- Pheebs, ¿no crees que debería ser un hombre y una mujer? - preguntó cuidadoso su hermano mayor. Le gustaba que su hermana fuera abierta de mente a su corta edad, pero él sabía que sus compañeros y maestra tal vez no fueran de esa forma.

- ¡No! Porque los personajes serán ustedes dos. - admitió eufórica, Louis sintió como sus mejillas se teñían de rojo y su temperatura corporal aumentaba. No se atrevió a observar la reacción de Harry, que hasta el momento permanecía callado.

- Está bien Pheebs, ¿en qué te ayudamos? - preguntó casualmente el muchacho de dieciséis.

- En algunas partes no sé cómo relatarlo porque no sé como se siente el amor... así que voy a necesitar su ayuda porque ustedes se aman mucho, ¿verdad? - comentó inocentemente, Louis seguía estando como un tomate y sin habla ante lo que su hermana menor decía.

Ninguno de los dos mencionó nada sobre el tema, tal vez porque no querían deshacer las ilusiones de la niña o tal vez porque les gustaba ese término: amar.

Between Melodies《Larry Stylinson》Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora