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21: De regreso en casa

Harry vio como Louis se tensaba a su lado y bajó su mano para apretarle el muslo con cariño y transmitirle seguridad.

Louis decidió no responderle y continuar merendando solamente que más rápido.

- ¿No vas a saludar a tu padre? - preguntó entre risas el hombre, por lo que Louis se levantó de la silla al igual que Harry y llevaron las tazas con rapidez a la cocina.

- Papá. - pidió Lottie, no queriendo que ambos pelearan.

Mark bufó y rodó los ojos para más tarde sentarse en el sillón y ponerse a ver televisión, ignorando por completo a su hijo.

Louis suspiró de alivio y subió con lentitud las escaleras acompañado de su amigo.

Una vez que llegaron a su cuarto, cerró la puerta y se desplomó con cuidado en su cama, suspirando con pesadez.

- Maldito sea el día en que nació. - se quejó Harry, tirándose a su lado en la cama.

- Extraño a mi padre, ¿sabes? - susurró el castaño.

Harry se le quedó viendo el perfil apoyando su cabeza en su mano.

- Cuéntame sobre él, ¿quieres? - pidió Harry con delicadeza, y con su otra mano acarició el brazo del mayor para transmitirle fuerzas.

- Íbamos todos los días a jugar fútbol al parque, en ese entonces vivíamos en Doncaster... Veíamos todos los partidos por televisión o íbamos a ver a Doncaster Rovers al estadio, era nuestro equipo favorito. Sino se trataba de fútbol, era sobre música. - rió animado. - Le encantaba la música y me hacía escuchar de todo tipo, a veces me tocaba algunas canciones en piano, con él aprendí... - sonrió por los lindos momentos. - Pero cuando apenas tenía ocho años a mi padre le detectaron leucemia aguda, lo cual acabaría con su vida en pocos meses. - hizo una pausa, tomando una respiración para agarrar fuerzas. - Dicho y hecho, murió a los cuatro meses de haber sido detectado, en año nuevo. Unos días antes, en mi cumpleaños número nueve, me había regalado una guitarra y un cuaderno y me dijo: "Escribe en este cuaderno todos tus sentimientos y pensamientos, nadie te juzgará por lo que escribas." - se tapó la cara por unos segundos para después voltearse a verlo. - Lo extraño tanto Hazz, él no merecía morir así... Y a pesar de que si no fuera por eso ahora no tendría cuatro maravillosas hermanas, sigo queriendo que me lo devuelvan. Me siento tan mal diciendo esto, lo lamento. - suspiró, triste.

- Hey, no te sientas mal, está bien extrañar a tu padre, y más cuando era un tipo genial como tú lo describes. ¿Pero sabes qué? Tal vez él no esté aquí ahora pero sí allá arriba, viéndote, orgulloso de quién eres y cómo afrontaste tantos obstáculos. - aseguró el ojiverde, desplegando una hermosa sonrisa en el mayor.

- ¿Orgulloso? ¿Tú... lo crees? - dudó con una pequeña sonrisa haciendo paso en sus labios.

- Por supuesto que sí Louis, eres una gran persona con un corazón de oro, eres talentoso con los instrumentos y cualquier cosa que te propongas, y al parecer también eres buen escritor. - señaló Harry con una ancha sonrisa, definitivamente su padre no era el único orgulloso del castaño.

- Ya basta Hazz, me sonrojas. - rió infantilmente el mayor con un suave rosa en sus mejillas, logrando que la sonrisa de Harry se hiciera más grande si es que eso era posible.

- Te ves hermoso de esa forma. - pellizcó su mejilla derecha con cariño. - Siempre te ves hermoso... - admitió el rizado.

Luego de unos segundos de silencio en los cuales permanecieron observando el techo, escuchando sus tranquilas respiraciones, Louis habló.

Between Melodies《Larry Stylinson》Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora