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24: Up and Up

- ¿Louis? ¿Estás ahí? - lo llamó su madre al haber oído su voz.

- ¡En mi cuarto! - le gritó para que ella pudiera escucharlo.

- ¿Cómo estás, cariño? - le preguntó aproximándose a él, y una vez que llegó a su lado le peinó el pelo cariñosamente.

- La pregunta es cómo estás tú. - respondió Louis dedicándole una sonrisa.

- Mejor que los días anteriores, eso seguro. - dejó escapar una pequeña risa y en ese momento él supo que ella tenía razón, lo estaba superando. Ya casi no recordaba haberla escuchado reírse y ahí estaba ella, volviendo a reír de a poco.

- Me alegra mucho oír eso. - expresó sonriente ante la idea de su madre recuperándose de su leve depresión.

- Boo. - volvió a llamar, esta vez con los ojos aguados. Él se volteó a verla y se extrañó al ver el cambio de humor en ella. - Gracias por todo lo que has hecho por mí, no tengo cómo agradecértelo, te amo tanto mi niño. - una lágrima se deslizó por su mejilla y abrió sus brazos para envolver con firmeza a su hijo en ellos.

- Yo te amo más mamá.

Más tarde, ambos bajaron para cenar junto con las niñas, en familia.

No recibió ningún mensaje de Harry, así que decidió pensar que tal vez él estaba exagerando y el rizado simplemente tuvo que irse de verdad.

Al día siguiente Louis se dirigió al colegio, habiendo dejado previamente a sus hermanas pequeñas en la escuela. Se sentía más seguro caminando por los pasillos del instituto, sus agresores ya no se molestaban en degradarlo y todo debido a Edward.

El ojiazul y el castaño ya estaban en la clase, conversando como siempre lo hacían.

- Cox, Tomlinson, ¿quieren compartir con la clase de qué hablaban? - preguntó la profesora levemente enojada al ver que no estaban prestando atención.

- Estábamos hablando de los daños que han causado los rayos ultravioletas a la capa de ozono. - mintió el más bajo, mientras que le pasaba una pequeña nota a Edward donde había anotaciones sobre el tema que estaban dando en clase, ya que Louis lo había estudiado por adelantado para prepararse para la clase.

- Sí, creemos que usar desodorantes en aerosol y la contaminación de los autos es lo que causa que la capa de ozono se encuentre tan destruida. - agregó el muchacho de orbes grisáceos leyendo la nota disimuladamente. - Tal vez usando automóviles eléctricos se evitaría tal destrucción. - sugirió sonriente.

La Sra. Stevenson se sorprendió ante la respuesta de ambos muchachos y luego de un asentimiento de cabeza, siguió dando la clase.

- Gracias. - murmuró Edward a Louis.

- El marica lo está contagiando... - se escuchó un susurro a lo lejos. Edward levantó la cabeza para ver de quién se trataba, descubriendo que era James, uno de los amigos de Kian.

- Eso no se contagia, ¿pero sabes qué es lo que se contagia? La estupidez. Así que si te callas ahora mismo quizás nos ahorres la parte de tener que fumigar toda la clase, o mejor dicho, todo el instituto. - le sonrió sarcásticamente.

Varios alumnos al escuchar el comentario del chico de orbes grisáceas estallaron en carcajadas, uno de ellos fue Louis que se tapó la boca para no ser escuchado, y más tarde todos fueron silenciados por la profesora. Edward le dedicó una sonrisa irónica a James para luego retomar su conversación con Louis pero esta vez con más precaución.

Las clases se dieron por finalizadas una vez que el timbre resonó por los rincones del edificio. Ambos amigos partieron a la salida del mismo, donde unos segundos más tarde apareció Harry.

Between Melodies《Larry Stylinson》Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora