Noté como sus pequeños y dulces labios rozaban con la míos, incitándome a besarla. Puse mis manos en su cintura, acariciándola, y noté como sonreía. Al fin me lancé. Su lengua jugaba con la mía mientras nuestros dientes nos daban pequeños mordiscos en el labio inferior. No podía creerme lo que estaba pasando.
Shilley se separó de mí, y miró su móvil. Yo la miré confusa.
-Mis padres ya se han ido. -Dijo mientras guardaba su móvil en el bolsillo.
-¿Qué quieres decir con eso? -Yo estaba confusa, solo quería que se tirara encima mía y besarnos hasta que se nos gastaran los labios.
Ella se levantó mientras me miraba, y agarró mi brazo para hacer que me levantara. Cuando por fin me levanté, agarré su mano y la seguí. Me llevó a su casa, sin decir palabra en todo el camino.
Abrió la puerta y me invitó a entrar. Era una casa enorme, y muy bien decorada.
-Aw, me encanta tu casa. -Dije sin aun mirar a Shilley.
Me giré, para poder ver lo que ella hacía. Pero, antes de que pudiera verla, se lanzó hacia mí.
-Y aun no has visto lo mejor: Mi habitación. -Dijo ella mientras mordisqueaba mi barbilla y mi labio.
La miré sorprendida.
Volvió a agarrar mi mano, esta vez llevándome a unas enormes escaleras blancas. Empezamos a subir y, al llegar al final, Shilley señaló una puerta.
-Aquella es mi habitación. -Dijo mientras andábamos hacia ella.
Al llegar, abrió la puerta y me dejó ver una enorme habitación blanca preciosa.
Sonreí. Shilley soltó mi mano y se sentó en su cama.
-¿Vienes? -Dijo.
Asentí con la cabeza y me senté a su lado, pero ella me tumbó en la cama. La miré sin saber que decir, y ella se sentó sobre mí.
-¿Q-Qué haces? -Dije sorprendida.
Sin decir nada, Shilley se quitó su camiseta, dejándome ver sus preciosos pechos. Intenté mirarla a los ojos, pero miraba inocentemente hacia sus pechos. Tenía ganas de agarrarlos, estrujarlos, lamerlos y morderlos, pero me daba demasiada vergüenza.
-¿Qué pasa? Ni que fuera tu primera vez. -Dijo Shilley mientras pasaba sus manos por mis pechos.
-Yo.. Es que.. E-Es mi primera vez.. -Dije nerviosa sin dejar de mirar sus pechos.
Me miró sin decir nada, yo la miré nerviosa.
-Quiero hacer el amor contigo. -Dijo Shilley, mientras llevaba mis manos hacia sus pechos.
Cerré los ojos y los apreté despacio, mientras notaba como Shilley tenía un escalofrío. Puso sus manos en el borde de mi camiseta, subiéndola lentamente. Finalmente, mi camiseta acabó en el suelo de la habitación.
Después de unos minutos, acabamos las dos completamente desnudas. Shilley tenía un cuerpo perfecto, y pensaba disfrutar de él por completo. Mordisqueé sus pechos hasta dejarlos en carne viva, mientras Shilley me pedía que no parara. Noté como su mano bajaba por mi tripa, llegando a mi clítoris. Me sonroje.
-Sh.. Tranquila.. Haz lo mismo que yo.. -Susurró a mi oído mientras me acariciaba el clítoris.
Bajé mi mano, rozando su tripa y sus muslos. Cuando noté que Shilley, poco a poco, introducía un dedo en mí, metí dos dedos dentro de ella sin pensarlo dos veces, con algo de miedo. Oí como Shilley gimió de repente, demostrando que estaba deseando que hiciera aquello.
Mientras Shilley gemía, introducía repetidamente dos dedos dentro de mí, cada vez más rápido. Nuestros dedos aceleraron, el sonido de nuestros gemidos invadió la habitación.
Cerré los ojos fuerte, notando que llegaría al orgasmo pronto.
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