Capitulo 1

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Estaba saliendo de la regadera, aún con jabón en el cabello y una toalla cubriéndome solo la cintura para abajo, ya que el llanto de mi niña había despertado y lo más seguro era que, al no encontrarme a su lado, rompiera en llanto.

—Tom: Ya, ya, papá está aquí, papá está aquí, bebé —dije entrando a la habitación de mi hija. La tomé en brazos y comencé a arrullarla lentamente para que se calmara—. Todo está bien, ¿okey? —dije, pasando mi pulgar por su pequeña mejilla, limpiando sus lágrimas antes de dejarle un beso en la sien. La entrada principal se escucha; lo más seguro es que sea mi hermano buscándome—.

—Harry: ¿Tom? —preguntó al no encontrarme—.

—Tom: En el cuarto de Kiara —segundos más tarde, mi hermano aparece en la puerta—.

—Harry: ¿Por qué tienes jabón en el cabello todavía? —dijo con un poco de enojo, y le sonreí apenado—. Tom, tenemos que estar en la sesión de fotos en 30 minutos —dijo, llegando a mi lado—.

—Tom: Lo sé y lo siento, tuve un pequeño contratiempo con el desayuno de Kiara y, cuando me metí a bañar, estaba dormida, pero se despertó —él negó con una sonrisa antes de cargar a mi bebé—.

—Harry: Ve y termina de cambiarte, yo me encargo de ella —le agradecí con una sonrisa y salí corriendo a mi habitación. Al terminar de arreglarme, salí al salón principal donde estaba mi niña junto con sus juguetes en el piso y, al verme, me regaló una sonora risa—.

—Tom: Vas a acompañar a papá —dije tomándola en brazos—.

—Harry: Yo llevo la pañalera, tú abrigala bien —asentí y me dirigí a la habitación. Tomé una pequeña sudadera y un gorrito, comencé a ponérsela con delicadeza y, al terminar mi tarea, tomé mis llaves y cerré bien la puerta. Vi cajas al lado de la puerta de enfrente; al parecer tendremos nuevos vecinos. No le di importancia y pedí el elevador. Llegamos rápidamente a planta baja cuando vi a mi hermano con sus lentes; lo más probable es porque había paparazzis esperándonos. Era muy molesto, en especial porque no he mostrado la cara de mi niña al público por su seguridad—.

—Tom: ¿Llegaron, cierto? —dije en un tono molesto mientras él asentía. Me tendió mis lentes y una manta para el rostro de la pequeña. Me coloqué los lentes y puse la manta en mi hombro, asegurándome de que no se viera su rostro. Salimos del edificio y los flashes no tardaron en aparecer—.

—X: Tom, ¿cuándo mostrarás a tu hija al público?

—X: Una entrevista, por favor.

—X: Tom, por favor, queremos ver a la pequeña —al llegar al auto, vi que mi mejor amigo se encontraba en este. Abrí la puerta y le di con la mayor delicadeza a mi hija en brazos y, antes de entrar al auto, me giré hacia los paparazzis—.

—Tom: Les pido de la manera más amable que se retiren. Tengo a una niña de 6 meses en el auto, no quiero que se altere, por favor —dije antes de entrar y cerrar fuertemente la puerta—.

—Harrison: Hola, amigo. Sí, yo también te extrañé —dijo divertido—.

—Tom: Lo lamento, amigo, pero no me agradan estas situaciones —vi cómo mi niña se quitaba la manta y me estiraba sus pequeños bracitos para que la cargara. Con una gran sonrisa cumplí su capricho y la dejé sentada en mi regazo—.

—Harrison: Es toda una hija de papi —dijo, provocando la risa de todos—. Se robó a mi mejor amigo —dijo con un puchero, y yo reí—.

—Tom: Y tu novia me quitó al mío, así que estamos a mano —dije divertido. Tomé el portabebés y la acomodé en mi pecho. Era una acción que amo hacer, siento que de esa manera la protejo.

Tom: Pórtate mal con el tío Harry hasta que vuelva papá, ¿okey? —dije dándole un beso en la sien mientras me regalaba una sonrisa y mi hermano me miraba mal. Me alejé de ellos y corrí al estudio de fotografía—.

—Harrison: Hermano, te tomarán las fotos en un segundo. De hecho, ya llegó la chica —asentí, pero sonó su celular y salió a contestar, dejándome solo—.

—X: Bien, tú debes de ser Thomas Holland —dijo una voz femenina detrás de mí. Me di la vuelta, encontrándome a una chica de unos veintitantos años. Era linda...—

—Tom: Sí, soy yo —dije con una sonrisa. Ella levantó la mirada de la tabla de hojas que tenía en las manos—.

—Un gusto, soy T/N y te pasarán a vestuario. En unos minutos comenzaremos —asentí. Comenzaron a arreglarme y me dieron el vestuario que usaría. Ya listo, llegué al lugar donde me tomarían la sesión de fotos—.

—T/N: Bien, guapo, puedes ponerte en frente de la ventana. Yo haré mi magia —dijo con una sonrisa y me coloqué en mi lugar. Ella se colocó detrás de la cámara—. Bien, mira a la ventana, quiero ver tu perfil —hice lo que me indicó, pero no había ningún flash, solo me miraba pensativa—.

—Tom: ¿Ocurre algo? —me regaló una sonrisa antes de mirar al suelo—.

—T/N: Relájate, la cámara capta la tensión, así que solo sé tú mismo y... piensa en lo que te hace feliz —dijo encogiéndose de hombros. Cerré los ojos y pensé en mi princesa, y automáticamente una sonrisa salió de mis labios. Abrí los ojos—.

—Bien, mantente así.

Pasaron máximo 30 minutos y comenzaba a llevar la sesión de una manera divertida, bueno, T/N lo hacía de una manera divertida.

—T/N: ¡Tom! No te despeines —dijo con una sonrisa. Se acercó a mí y echó mis rizos para atrás—. Si quieres terminar temprano, tienes que cooperar—.

—Tom: ¡Es que no es necesario el gel! —dije, reprochando mientras ella reía. Pero un llanto muy familiar me alertó—.

—Harry: ¡Tom! —mi hermano apareció en el estudio con papilla en la cara y mi princesa en brazos. Rápidamente me acerqué a ellos, tomando en brazos a mi hija—.

—Tom: ¿Está bien? —pregunté, revisando el rostro de la bebé—.

—Harry: ¡Ella está bien! ¡Ayúdame! —sonreí divertido y vi cómo T/N nos miraba—.

—Tom: ¿Me podrías ayudar? —se acercó a mí y dejé a mi niña en sus brazos. Tomé una toallita de la pañalera y ayudé a mi hermano a limpiarse—. Dramático, solo es comida de bebé —dije. Cuando terminé de limpiarlo, vi cómo mi hija soltaba una risa al ver a su tío, provocando que automáticamente sonriera. Me acerqué a T/N—.

—T/N: Sabía que tenías una hija, pero no sabía que era hermosa —dijo acariciando su cabello—.

—Tom: Bueno, eres una de las pocas que conoce su rostro —dije haciendo una mueca mientras ella dejaba a mi niña en mis brazos—.

—T/N: ¿Qué tal una foto de padre e hija? —dijo con una sonrisa, pero la miré aterrado—. Tranquilo, yo personalmente te la entregaré. Sé que lo haces para proteger a la pequeña —asentí y rápidamente tomó la foto—. Tenían que ser familia, son idénticos —sonreí por sus palabras y dejé un beso en la mejilla de mi bebé, que jugaba con mi cabello—.

—T/N: Bien, eso fue todo. Ya puedes salir y ser libre con tu pequeña—.

—Tom: Fue divertido —me regaló una sonrisa antes de salir del estudio—. Vamos a casa, princesa.

15/06/21

My Sweet DadDonde viven las historias. Descúbrelo ahora