AROUND THE LOVE

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El ambiente en el salón estaba tenso. Un aire frío se cernía en el espacio, rompiendo con las sensaciones cálidas y tranquilas. Una mujer con cabello rubio apretaba un abrigo a su cuerpo, se paseaba de un lado a otro, tomándose el tiempo para ver a través de la única ventana en el lugar. Sus músculos estaban tensos, una vena en su cabeza palpitaba y su mirada estaba desenfocada.

— Su-su, su Alteza... — un hombre de media edad se veía preocupado. Ocupaba su lugar en una larga mesa.

— ¿Me está diciendo que parte de nuestras armas cayeron en manos de esa... de esa bruja? — habló la rubia.

— Fue una emboscada — empezó hablar un moreno.

— ¿Emboscaron a treinta de sus mejores hombres? ¿Cuántos exactamente? No fueron más de diez personas, ¿no es así? 

— Su Alteza, entiendo las razones de su enojo, pero esa mujer... — 

— Morgana Le Fay, no te matará decir su nombre — dijo una pelirroja.

— Alexandra, no es momento para eso — murmuró la rubia — Esta mujer está siendo un dolor de cabeza. ¿Qué tengo que hacer para que el mundo se deshaga de ella? Podrá hacer truquitos de magia, pero no es más inteligente que yo. Repito una vez más, quiero verla arder en la hoguera, no haciéndonos burla y tomando lo que es nuestro. Detengan su andar y corten su camino, sabrá que no puede ganar Camelot chasqueando los dedos — suspiró con pesadez — ¿Qué hay sobre Agnim?

— Mis fuentes dicen que piensan moverse a Cadís — habló un nombre anciano.

— Cadís anteriormente fue de Camelot, apenas lleguen a tierra estarán declarándonos la guerra. Se organizará una asamblea en los próximos días, Andrea Rojas estará aquí, hasta entonces. Ahora, preparen a sus mejores hombres y hagan pasar a mi sirviente. Iremos a cazar.

Sillas empezaron arrastrarse, pasos alejarse, hasta que el salón quedó solo. A excepción de una rubia y una pelirroja.

— Entonces... — empezó Alex.

— No estoy de humor para tus estupideces, Alexandra. Si no lo has notado tengo mucho en que ocupar mi tiempo.

— Kara, hermanita mía, ¿desde cuándo eres tan aburrida? — se burló la mayor.

Kara miró a su hermana con enojo. Aquella mujer, con la edad suficiente para estar casada y tener hijos, disfrutaba de una buena vida sin responsabilidades. Patética, si ella podía describirla.

— Recuérdame, ¿por qué sigues invadiendo mi espacio? — preguntó Kara.

— ¡Porque te gusta tenerme cerca! Querida, no creí que lo diría jamás, pero me aburrí de viajar y te extrañaba... Bueno, la comida de Camelot, es inigualable.

— Sírvete todo lo que quieras y vete, te enviaré más si eso te mantiene alejada.

— ¿Por qué quieres alejarme? Sabes que el reino es lo que menos me importa, por algo cedí mi puesto.

— Lo cediste porque no tienes expectativas más que embriagarte y vivir la buena vida.

— Deberías intentarlo, cielo, le hará mejor a tu continuo estrés. Puedes conseguirte un buen rollo de una noche y te sentirás como una joven de nuevo.

Kara se sonrojó con las palabras de la pelirroja. Todo el mundo sabía de las andanzas de su hermana, le gustaban las aventuras cortas, las pasiones impropias, era bien sabido que le gustaba enrollarse con señoritas de la corte. Kara era lo contrario, correcta y responsable.

— No me hables como a uno de tus compinches, soy tu reina, me debes respeto.

— Kara, te vi cayendo de árboles al querer treparlos, comer de los platos de los perros, no quieras hacerte la propia. Háblame mejor de tus dolores de cabeza.

BLACK MAGIC [SUPERCORP]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora