THE HEAT BETWEEN US (II)

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Lena sentía que su cuerpo ardía en llamas, que ráfagas de fuego la abrazaban apasionadamente. No soportaba aquella sensación. Por un momento pensó que caía en una especie de trance, que su cuerpo y mente se separaban. Su parte racional, por un momento dejó de existir, permaneció inmune a las sensaciones que su cuerpo experimentaba. Ninguna magia fue más poderosa que la naturaleza misma, aquella que se encarga de instigar los actos más carnales y primitivos. Se sintió como una desconocida de su propia existencia, se perdió en los ojos del diablo, cuyos ojos azules eran profundos.

El acto montado por Lady Rhea y su gente, no le era desconocido. Por supuesto, la parte erótica era inexistente en su mapa, pero anteriormente había experimentado el control mental por medio del trance. Después de todo, la manipulación era el don de su querido hermano, Lex. Rhea utilizó todos los elementos posibles para controlar a una persona, los medios sensitivos, auditivos y el más importante, visual. La perspectiva creada por la mujer tenía un fin, uno que Lena no podía deducir con certeza, pero vaya que logró manejarla a su antojo. Nunca, en esta vida ni en otra, sentiría tal... excitación por la reina.

Lena creyó que se desmayaría en medio de aquel jardín de rosas y claveles, por lo que tuvo que recargarse en una pequeña fuente en medio del apretado complejo. No supo cómo logró salir del sofocante salón, no formuló respuesta al por qué su cuerpo llegó a puerto seguro aunque no sentía la mitad de éste. Y era cierto, Lena podía decir que estaba medio despierta, pero no podía deducir con certeza qué era verdadero o qué no lo era.

El agua empapando sus dedos, aquello era verdadero, el helado líquido no podía imaginarlo. Las luces danzando sobre ella no eran correctas, tenían puntos de colores brillantes y otros pocos opacos, bailaban velozmente. No era cierto. Aquel olor picante, que irritaba su nariz, no conocía su origen, pero no encajaba con el ambiente floral que la rodeaba. Las sombras que se movían a su alrededor. Su mente la estaba matando.

Recordó lo sensible que estaba su piel. Cómo creyó que cualquier roce la quemaría. Se sentía sumamente enferma, por las sensaciones que según su mente solo podían ser sanadas por una persona, una rubia y cruel. Lena tuvo que contener las náuseas que la invadieron, le daba asco que Rhea obligara a su cuerpo a necesitar el de Kara. Al final, tal vez eso quería esa mujer, comprobar la afinidad entre la reina y ella. Por eso las había envenenado, para depender la una de la otra.

El sonido de una copa estrellándose en el suelo detuvo sus pensamientos. Los poco útiles sentidos de Lena, se pusieron alerta. Acomodó su cuerpo sobre la fuente, palpó la dura roca que contenía el agua adentro. Esperó, no supo exactamente qué. Lena quedó en un estado suspendido, con la esperanza de que algún comando la guiara. Escuchó con dificultad que pasos se aproximaban a ella. Su mirada se tornó cada vez menos borrosa, aunque todo junto a ella daba vueltas. La pelinegra aclaró su garganta, que presentaba un leve dolor y una alta irritabilidad.

Oi — una voz profunda evocó tal ruido en el silencio, que Lena sintió el origen a su lado.

— ¿Quién es-está ahí? — Lena desconoció su propia voz, baja y raspada.

Oi, oi, oi — repitió la voz. La ojiverde reconoció un acento marcado y fuerte, fluía adversamente, pues había una suavidad enterrada bajo la dureza del tono — Dulzura — las palabras eran pronunciadas con la parsimonia de Lady Rhea.

— ¿Quién es? — preguntó Lena una vez más.

— Mi madre no exageró entonces y mis sirvientes no mintieron tampoco — la luz nocturna se posicionó sobre una alta y robusta figura de un hombre. La claridad extraña de la oscuridad, le mostró a Lena una piel bronceada, unos pequeños ojos bajo unas tupidas cejas y una barba bien cuidada — la pequeña con ojos verdes es hermosa y huele a inocencia. Una dulzura.

BLACK MAGIC [SUPERCORP]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora