> catorce <

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Dejaste de asistir a las reuniones con la consejera cuando te animaste a enfrentar al director y decirle que no tenía nada de malo la forma en que te relacionabas con las personas, le demostraste que no tiene nada de malo preferir un libro en los almuerzos que a las personas.

No podía estar mas orgulloso de lo que habías hecho. Y también emocionado de que me hayas mencionado con las consejera para decirle que siempre estabas conmigo.

En todo este tiempo ya habías leído seis libros, y comenzaste el septimo. Me encantaba que leyeras cuando nos sentamos juntos, podía apreciarte mejor, a veces reías, otras sonreías a las páginas y otras cerrabas el libro con fuerza sorprendida y comenzabas a contarme emocionada todo lo que pasaba.

Yo no entendía, pero aún así te escuchaba atentamente, como tu lo hacías cuando te hablaba de deportes.

Ese día, volvimos a ir a la cafetería. No por estudios, si no a beber algo juntos y poder seguir hablando de todo.

Te pedí una lista de los libros que más te gustaran, prometí que los leería a cada uno de ellos para que pudiéramos conversarlo juntos. Escribiste tus cinco favoritos con muchos colores.

Recibiste una llamada cuando estabas por terminar tu batido de fresa y debiste irte a casa, había problemas.

No te fuiste sin antes entrar al baño del café y salir vestida completamente distinta, con las ropas que usabas en clases. Creo que comenzaba a entender un poco porque no usabas el estilo que te gustaba en cualquier lado, no te lo permitían.

Gracias, JessHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora