Cinco minutos después, mi móvil sigue encendido en mis manos esperando una respuesta hacia Luca, y Luca sigue bajo mi balcón esperando algo también. Pero no puedo, por más que lo intento, me tiemblan las pierdas sólo de pensar en volver a tenerle cara a cara frente a mí. Y me maldigo una y otra vez al pensar lo terriblemente guapo que está vestido de traje esperando saber algo de mí. Me siento mal conmigo misma, me doy asco, me odio, creo que estoy enferma, loca, obsesionada... porque sabía que aún después de todo lo que había sucedido esta noche, yo sería incapaz de alejarme de él.
De repente, escucho llegar al coche de mi hermano y rezo en mi interior porque no pase nada entre ellos que pueda empeorar aún más la noche, si es que eso era posible. Observo a través de un breve hueco entre mis cortinas a mi hermano salir de su coche enfurecido, ni siquiera lo ha metido en el garaje, solo se dedica a andar en la dirección a Luca con cara de pocos amigos. Yo desde mi sitio, me debato entre ir y ponerle fin a todo esto alejando al uno del otro, o quedarme aquí y evitar que mi hermano le estrangule en cuanto vea las marcas en mi cuello. Me seco las lágrimas que caen cuando me doy cuenta de que lo que estoy pensando es real, que un hombre había dejado una marca sobre mí y que ese hombre era la única persona a la que había amado realmente.
-Ahh -susurro cuando siento la piel ardiendo nuevamente. Me maldigo nuevamente. ¿Qué iba a hacer con esto? ¿Como podía alguien vivir así?
Decido dejar pasar el dolor unos segundos y volver a centrarme en lo que está pasando en el jardín de mi casa, y casi me veo obligada a retroceder unos pasos hacia atrás cuando veo a Luca asentir lentamente y darse media vuelta para meterse en su coche. ¿Qué? ¿Qué le había dicho Jacob para conseguir algo así? ¿De verdad Luca se iba a marchar así porque sí? ¿Eso era todo lo que yo le importaba?
La luz de la pantalla de mi móvil vuelve a iluminarse, distrayéndome de todo lo que estoy presenciando.
Luca Rizzo: Se que no quieres verme, y lo entiendo. Pero necesito que sepas lo importante que eres para mí, Jade. Espero que las cosas se solucionen y podamos volver a estar como antes.
¿Cómo antes? ¡¿Cómo antes?! ¡¿Enserio?! ¿Le había dicho esa noche lo que sentía por él, y quería estar como antes? ¿A qué se refiere? ¿Quiere que le siga viendo liándose con otras tías diariamente mientras yo espero por si viene? ¿Eso quería de verdad?
Apago mi móvil antes de volver a recibir cualquier otro mensaje que me haga sentirme aún peor de lo que me siento ahora mismo. Y cuando vuelvo a observar discretamente por el cristal de mi balcón, todo lo que veo es a mi hermano metiendo su coche en nuestro garaje.
-Jade -escucho a mi hermano tras la puerta de mi habitación minutos más tarde. Yo, que estoy mirándome en el espejo de mi baño, me siento completamente perdida sin saber si debo contestarle o no. - Sé que estás despierta.
Escucho como suspira y coge aire, supongo que para armarse de valor para lo que tiene que decirme. A mi hermano nunca le había gustado verme mal, y a mí se me partía el alma sólo de pensar en que él tuviera que sufrir por mi culpa.
-No sé que ha pasado esta noche -comienza a hablar cuando se da cuenta de que no voy a responder- y tampoco sé desde cuando tenéis algo Luca y tú. Pero esta noche te he visto mal Jade, te he visto muy mal y no me ha hecho ninguna gracia. Por supuesto que no me iba a creer la excusa que me habías puesto para volverte a casa, pero la próxima vez avísame a mí y me quedaré más tranquilo.
Ay Dios mío, Jacob. Si supieras que no te he dicho nada para evitarte un gran disgusto...
-Igualmente -continúa diciendo -No sé que mierda haya hecho Rizzo, y no estoy seguro de si lo quiero saber. Lo que sí sé es que ya le he dicho dos cosas bien dichas, y que si por ti, me hace falta decirle alguna más, lo haré. -Hace una pausa, y yo necesito respirar - Lo único que quiero decirte es que sea lo que sea que os haya enfrentado, no pienso enfadarme porque estés con él tío más cabronazo de todo el instituto, tú eres libre de hacer lo que quieras y yo estaré aquí apoyándote.
De pie, con las manos apoyadas en el lavabo y mirando mi rostro frente al espejo, ahogo un sollozo para evitar que Jacob me escuche. Y de repente siento rabia, impotencia por no poder ir hasta mi hermano y darle un abrazo, por no poder tener a Luca Rizzo frente a mí y decirle cuanto daño me ha hecho a pesar de quererle, por no poder gritar del dolor, del dolor por mi la piel en carne viva en mi cuello, y a un más por el dolor que llevo dentro, él dolor que me está matando por dentro. ¿Cuando había pasado todo de cien a cero en cuestión de segundos? ¿En qué momento de mi vida se habían torcido tanto las cosas?
- Buenas noches Jad. Descansa, te quiero. - Es lo último que escucho decir a mi hermano antes de marcharse hacia su habitación.
-Buenas noche Jay, yo te quiero más - susurro, a pesar de que seguramente no haya llegado a escucharlo.
Me alejo del espejo y apago la luz del baño, deseando no martirizarme más. Me cambio de ropa y me meto con cuidado la camiseta del pijama por el cuello, a pesar de que quiero chillar cuando la tela roza levemente mi nuca. Después me meto en la cama y me paso cinco minutos acomodando la almohada para no rabiar esta noche. Cierro los ojos deseando que se acabe de una vez este nefasto día, y lo único que se me viene a la mente en este momento es...
¿Y que iba a pasar ahora?
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VENENO EN LOS LABIOS
General FictionEstudiando desde pequeña el tipo de mujer en el que quería convertirse, Jade llega a su adolescencia como una chica bella y de cuerpo envidiable. Y lo sabe, sabe cuanto tiene, cuanto vale y cómo puede jugar con ello. ¿Conseguirá Jade todo lo que qu...
