-Luca -susurran mis labios sin ni siquiera darme cuenta.
-No, espera Jade -dice cuando me ve retroceder hasta chocar con la pared. Mierda, ¿porqué no puedo ser capaz de estarme quieta? -Déjame hablar contigo por favor, dame cinco minutos.
-Luca, yo... -digo intentando armarme de valor para tener una conversación con él, pero la voz me falla en el último momento y mi cuerpo amenaza con ponerse a temblar. Quiero escucharlo, quiero entenderlo, quiero perdonarlo y hacer que todo vuelva a estar entre nosotros como antes. Pero mi cuerpo se niega rotundamente a seguir las indicaciones que le doy, parece que el estado de alerta en el que me encuentro, manda más que mis propios intereses.
- Tranquila, no te voy a hacer nada Jade.
Me quedo en silencio, no sé qué decir.
-Sé que lo que hice estuvo mal, mucho más que mal -continua hablando- Si vas a estar más tranquila, me quedaré aquí quieto, no daré ni un solo paso.
Suspiro mientras le observo sentado en el borde de mi cama, en la misma cama donde nos hemos querido miles de veces a escondidas de todo y de todos. Estamos cada uno a un extremo de la habitación, mirándonos cara a cara y diciéndonos a través de nuestros ojos lo que nuestros labios no son capaces de pronunciar. Hasta que se me escapa un sollozo...
- No Jade, por favor. - Pero a pesar de que intentó retener mis lágrimas todo lo posible frente a él, estas se hacen presentes de un momento a otro sin previo aviso. Y al fin estoy haciendo lo que menos quería, llorar frente a él, que Luca me viera débil.
-Lo siento -le digo secándome las lágrimas con la manga de mi jersey. Él no debería de estar viviéndome así, no cuando es él el causante de todo.
- Más lo siento yo. No soporto verte así.
Y entonces siento sus brazos alrededor de mi cuerpo, reconfortándome en un cálido abrazo que me hace soltar todo lo que llevo dentro y llorar a mares. Tardo dos segundos en responderle al abrazo y rodearle con mis brazos yo también. Por fin, después de casi un día entero, sentía que el aire volvía a mi, sentía que estaba bien, que estaba segura y que todo lo que había pasado había sido una simple broma que dejar en el pasado para no acordarse nunca más de ella.
- Esto no es sano - susurro con la cabeza apoyada en su pecho.
-Lo sé, y lo siento - responde él suavemente con la barbilla apoyada en mi cabeza.
- Te he odiado estas últimas horas como no he odiado a nadie en mi vida, Luca -susurro. - He llegado a pensar en lo malo que era todo esto que estamos teniendo, me he dado asco a mí misma.... Por quererte, por no ser capaz de separarme de ti.
- Lo siento - responde mientras me aprieta a su cuerpo - Ódiame Jade, ódiame todo lo que quieras, pero nunca te eches la culpa porque yo me haya comportado como un idiota. Tú eres mejor que eso, y los dos lo sabemos.
Aprieto mis ojos fuertemente para intentar liberarme del dolor que sus palabras me acababan de causar. Este es el Luca que quiero, este es el Luca que conozco y el que siempre ha estado para mí.
- Si vuelves a hacer algo así, lo nuestro se habrá acabado para siempre.
- Está bien.
-No Luca, lo digo muy seriamente - le digo separándome de él para que pueda mirarme a los ojos. - Sé que quizás anoche no me comporté del todo bien, pero no hay nada, absolutamente nada en el mundo que justifique algo así.
- Escúchame -me dice cogiendo mi cara con ambas manos hasta ponerla a dos centímetros de la suya. - No va a haber ninguna otra ocasión como esta. He sabido que había cometido el peor error de mi vida al comportarme así, lo supe desde el momento en que te vi derramar una lágrima. No quiero volver a verte así.
- Dios mío Luca, lo he pasado tan mal. -Y rompo a llorar en su pecho mientras él me consuela, y siento que eso es todo lo que necesito. Él me deja llorar mientras me acaricia el pelo y me deja besos en la frente. También tiene los ojos llorosos. Porque se arrepiente de lo que ha hecho, sé que se arrepiente de verdad.
- Ven aquí -me dice cuando me coge a horcajadas para sentarse en mi cama y ponerme sobre él. Yo me hago un ovillo acurrucada en su pecho mientras él, con la espalda apoyada en el cabecero, me susurra cuanto me quiere y me promete que no va a pasar nada igual. Que nunca se va repetir.
Y así se nos pasa la tarde, entre besos, llantos y caricias, Luca había vuelto a calar en mí... y ya no había nada que hacerle.
- ¿Y ahora qué? - le digo acariciándole la mejilla mientras le miro a los ojos. Los tiene brillosos, excesivamente brillosos, como se te pone cuando... cuando realmente te gusta algo.
- ¿Ahora qué de qué? -pregunta confundido mientras me pega más a él si es que es posible.
- ¿Qué va a pasar con nosotros Luca? Ahora sabes que te quiero, ahora sabes lo que siento por ti, mi hermano se ha dado cuenta también, y mis amigas incluso saben lo que pasó ayer entre nosotros dos - digo bajando el todo de voz al finalizar la frase.
- Pues si que lo tengo difícil... - ¿difícil? ¿Difícil para qué? ¿Está insinuando lo que creo que está insinuando?
- ¿A qué te refieres? - le digo susurrando mientras siento como por dentro el corazón me va a mil. Dios mío, no puede ser, no puede ser que esto de verdad esté pasando, no después de todo el tiempo que llevo esperando algo así.
- Cuando te vi anoche hablando con ese tipo... tan guapa y tan feliz con él después de haberte sincerado y haberme dicho todo lo que sentías por mí, supe inmediatamente que no quería verte con nadie más que no fuese conmigo. Yo quería ser él en ese momento, yo debería haber sido él en ese momento, y debería haberte besado anoche, haberte dicho lo increíble que estabas y haberme quedado todo el tiempo pegado a ti para después llevarte a casa y acabar haciéndote el amor a escondidas de todos, como siempre. No quiero que nadie más ocupe mi lugar, Jade.
ESTÁS LEYENDO
VENENO EN LOS LABIOS
General FictionEstudiando desde pequeña el tipo de mujer en el que quería convertirse, Jade llega a su adolescencia como una chica bella y de cuerpo envidiable. Y lo sabe, sabe cuanto tiene, cuanto vale y cómo puede jugar con ello. ¿Conseguirá Jade todo lo que qu...
