Parte 7: La identificación

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Lana Loud era una de las dos gemelas que había concebido su madre Rita. No muchos le ponían atención, pues su hermana gemela Lola era la que acaparaba toda la atención. A Lana no le importaba mucho, pues ella era feliz con sus autos y sus animales. No obstante, un poco de atención no le vendría mal de cuando en cuando. Después de volverse una Bestia, pensó que la gente se fijaría más en ella, pero Lola se había quedado con todo el crédito al volverse una clamorosa Hada. Bueno, lo había intentado.

Sin embargo, algo que Lana siempre había entendido era que no solo en El Sueño, sino que incluso en la vida real todo estaba diseñado para ser realizado en grupo. Permanecer en solitario era contraproducente, arriesgado y complicado. Ella lo había visto muy bien en sus mascotas, pues los animales trabajan en grupo para mantenerse con vida, como las hormigas o manadas de lobos. Por eso se le hacía muy extraño que su hermano Lincoln quisiera mejorar todo él solo dentro de El Sueño.

Sin importar lo mucho que su familia estuviera avanzando en conjunto, Lincoln insistía en quedarse solo. Incluso cuando comían en familia, Lincoln prefería comer solo lo que había conseguido él mismo. Apenas y aceptaba usar la mesa en que comían todos. A Lana le dolía verlo así, pues era bastante duro ver a uno de tus seres queridos teniendo menos que el resto.

- Ten, Lincoln -le dio Lana en una ocasión- Ahorré lo suficiente para comprarte este flan.

- Gracias, Lana, pero creo que estoy bien así -contestó Lincoln.

- ¡Pero aún tienes hambre! ¡Lo veo! Vamos, solo cómete esto, y...

- En serio, Lana, estoy bien. Solo tengo que...

Pero al igual que con el Señor Neil, Lincoln no pudo resistirse a sucumbir ante una de sus debilidades: Que quien se lo pedía no merecía que lo trataran así. Lincoln estaba consciente de que Lana era muy infravalorada porque Lola se llevaba toda la atención, además de que la mecánica seguía siendo tierna. Lincoln no podía dejar que esa carita se viera lastimada. Lana parecía estar a punto de echarse a llorar.

- Solo quiero ayudarte, Lincoln -balbuceó Lana.

Lincoln sintió como si le clavaran una estaca en el corazón. No podía resistir la tierna mirada que le daba su hermana. Sin importar lo mucho que la gente se fijara en Lola, Lincoln sentía que Lana le ganaba en ternura.

- ...Está bien.

Como no pensaba recibir nada a cambio, Lincoln sintió que esa era la primera vez que recibía ayuda de alguien. Sin embargo, no le dio mucha importancia. Después de todo, ver la sonrisa de Lana era recompensa suficiente.

- Pero ya en serio, Lincoln -prosiguió Lana- No entiendo porqué quieres hacer las cosas más difíciles de lo que ya son. Entiendo que tengas más recompensas, pero al final todos llegan al mismo punto, ¿no? Entonces, ¿por qué...?

- Porque no es divertido.

Lana se quedó callada. Nadie en la mesa reaccionó a su conversación. Todos continuaron comiendo y hablando entre ellos, sin que nada los sacara de sus casillas. Sin embargo, Lana no pudo decir nada. No entendió porqué Lincoln pensaría que era divertido, pero su hermano, dentro de ese mundo, era un baúl lleno de secretos.

- Te gusta este mundo, ¿no, Lana? -trató de explicar Lincoln.

- Sí...

- Y si hubiera un final, ¿te gustaría llegar a él si significara no volver a entrar aquí?

- No, ¡este mundo es genial!

- Entonces, ¿para qué apurarse? Uno debe disfrutar la experiencia. Además, lo que yo hago es considerado ser lo más arriesgado... pero al mismo tiempo la forma "gamer" de hacerlo. Hacerlo en grupo sería divertido si fuera el objetivo del juego o si no hubiera otra opción. Pero aquí lo que uno tiene que hacer es arriesgarse a hacerlo solo. Y eso es lo que pienso hacer.

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