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-結果-

—¿Q-qué está pasando? —La voz casi inaudible del rubio fue una caricia entre el alboroto.

La gente muro horrorizada la escena.

Grisha Jeager en su agonía.

Armin estaba desesperado, lleno de nervios y furia. ¿Cómo fue posible que Annie lo traicionase? Al final, las sospechas del comandante Smith prevalecieron, y vaya sorpresa. La gente comenzó a huir de la zona, un vendedor histérico grito que comenzaban a disparar, lo cual no era cierto, huir era lo primordial para todos, aún así si de aplastar a otros en el intento de tratase.

Armin miró por última vez a Annie, quién en pasos lejanos se acercaba a él.

Y por un segundo, el tiempo se detuvo para él, sus pasos eran más lentos. Y él se puso de pie, dando  la vuelta bruscamente, cargando al herido en sus brazos, y no miró atrás.

—¡Armin! —Annie gritaba desgarradoramente entre la multitud, apartando a la gente para acercarse a él. Cada vez era más difícil.

—¡Rápido! ¡Avisen a Carla Jeager que su esposo ha sido herido! —Armin grito con desesperación. Todas las tiendas cerraron por el atentado.

Maldición, y sólo venía por la leche.

El constante ruido de los cascos de un caballo captaron su atención, el sonido del frío suelo de cemento le decía que estaba más cerca, era una carreta. —¡Se-señor, señor! —Armin grito al segundo de que esta paso por sus narices. —¡Por favor, llevo a un herido conmigo, déjenos montar su carreta para acercarnos al dispensario! —Su voz estaba más que desesperada, y era unos tonos más alta de lo habitual, no era dulce, ni grosero. Solamente era algo educado y con desesperación.

—¡Joven, está usted empapado de sangre! —Exclamó el hombre asombrado, frenando al toque.

—¡Ya lo sé! ¡Sólo avance! —El hombre le indico que subiera, y este le suplicó.

—¿No sería lo mejor llevarlo a casa de los Jeager? Allí podría atenderlo Grish-

—¡Grisha Jeager es el herido! ¡Por favor apresurese! —Insistió mucho más, estaba furioso y sumamente preocupado.

—¡Oh, Dios! ¡Esto es una tragedia! —Dijo en voz alta, el andar de los caballos entraba en sintonía.

El hombre por fin comenzó a correr la carreta, Armin estaba sentado en la pila de paja, con Grisha tendido en sus brazos. Tomó su muñeca para tomar su pulso, y afortunadamente, aún estaban allí. El caballo no era lo suficientemente rápido, porque de repente un peso completamente innecesario se sumó a la carreta.

Jadeos sin aliento, y el volteó indignado. Solamente conocía a una persona capaz de hacer eso. —¿¡QUÉ DEMONIOS ESTÁS HACIENDO AQUÍ!? —Su voz sonaba partida, pero llena, llena de cólera. Ella tembló por primera vez en años, él jamás le había levantado la voz y le había ofrecido este trato.

—A-armin, déjame explicarte. —Suplicó Annie, dolida. Sus ojos eran cristalinos, y su aspecto, un tanto desaliñado, pero no tanto como Armin. Cubierto de sangre. Aunque eso era completamente innecesario ahora.

—¿Qué podrías explicarme? —Calmó su tono, pero el sarcasmo se añadió solo. Después de todo, ya no podía confiar en ella. —¿Me dirás que no eres culpable de que el padre de Eren esté agonizando en este momento? ¿¡Ah, Annie!? ¿Me dirás que hacía Magath aquí, y por qué maldita sea me traicionaste? ¡A AMBOS! ¡A TODO AQUEL QUE CONFIABA EN TI! ¿SÓLO VELAS POR TUS INTERESES, EH? —Armin estaba consciente de que acababa de soltar una cadena de oraciones hirientes, pero su cerebro no estaba listo para regular buenos tratos con la chica que traicionó su confianza.

𝑴𝒆 𝒂𝒏𝒅 𝑴𝒚 𝑯𝒖𝒔𝒃𝒂𝒏𝒅.♡Donde viven las historias. Descúbrelo ahora