XIV. De encuentros ilícitos a peces dragón.

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Las tardes en un internado retrogrado no solían ser positivas en lo absoluto. Un grupito de tres personas podrían confirmarlo; HeeSeung, JunHan y SeokMin estaban recargados en la barda del patio que conectaba con un inmenso campo de pastizales crecidos sin tratar. Durante el tiempo libre podían hacer lo que quisiesen, claro que siguiendo un reglamento que al que no podían faltarle si no querían recibir sanciones que no beneficiarían a su estancia es aquel lugar.

Y ellos lo sabían bien.

⏤¿Cuánto iba a tardar? Siempre llega a tiempo ⏤preguntó HeeSeung entre dientes con una mano en su boca procurando ser discretos ante la cantidad de internos que estaban a su alrededor sin prestarles demasiada atención.

⏤No sé, tal vez se le descompuso una llanta o atropelló un borrego, yo que sé ⏤respondió JunHan molestó por la forma en que HeeSeung le hablaba. Si tal sólo supiera dónde se había metido su hermano esa vez y por qué aún no llegaba, no estaría tan alterado como lo estaba en ese momento mordiendo la piel de sus labios hasta hacerlos sangrar⏤. Sólo espero que mi madre no tenga que ver en esto.

HeeSeung bufó mientras cubría su propio rostro del sol ardiente del ocaso. SeokMin estaba a su lado sosteniendo un libro de filosofía para aparentar que no hacía algo más que estudiar en un sitio sospechoso dentro de todo el internado, pues algo que pocos sabían era que aquel sitio tenía paredes tan delgadas que permitía que cualquiera que estuviera del otro lado tuviera una conversación decente con quien estuviera dentro, en esa ocasión, el trío de la 17.

Por poco más de tres años consecutivos habían acudido a aquel sitio en días especifico, siempre con el mismo código: actuar como normalmente lo hacían mientras esperaban que el hermano mayor de Kim JunHan apareciera. Todo aquel esfuerzo con un motivo que no debía ser descubierto, no sí no querían terminar tan mal como algunos otros tipos en el lugar.

Los tres permanecieron en silencio por al menos siete minutos más hasta que el sonido de cuatro toques contra el concreto de la pared los hizo despertar del trance.

Shh, Shhh...

⏤Te tardaste mucho ⏤Reprendió JunHan mirando hacia el patio en el que otros internos se recostaban en el pasto o jugaban ajedrez aunque la persona a quien hablaba estaba del otro lado del límite.

HeeSeung y SeokMin fingían tener una conversación entre ellos para apocar el sonido de la cuarta voz por si alguien se atravesaba en sus planes como alguna vez ocurrió en el pasado.

Tuve un contratiempo, pero ya está hecho.

Los tres chicos se miraron entre ellos cómplices de lo que ocurría mientras nadie sospechaba ni un pequeño porcentaje de lo que ocurría.

⏤¿Dónde está? ⏤preguntó JunHan en tanto que pasaba un chico desconocido de octavo, por lo que HeeSeung Y SeokMin tuvieron que levantar el volumen de sus voces enunciando las mejores canciones de Queen. JunHan por su parte prefirió fingir tener un ataque de tos.

El desconocido partió sin darles más importancia, él no estaba interesado en sus asuntos de chicos mayores.

Donde siempre.

⏤Mierda.

La campana de fin del tiempo libre sonó, algunos monitores salieron al patio para apresurar a los internos y obligarlos a entrar a sus respectivos sitios de trabajo, pues la hora de estudio había comenzado y no tenían tiempo que perder.

⏤Ya vámonos, JunHan ⏤ordenó HeeSeung poniéndose recto para comenzar a caminar tras SeokMin que caminó hacia la fila de internos que debía seguir para entrar de nuevo al edificio. JunHan parecía reacio ante la idea pues escuchaba lo que su hermano decía detrás de la pared⏤. Ya vámonos ⏤repitió y jaló del brazo a su amigo que parecía estar helado por lo que recién había escuchado de lo que Lee no tomaba parte todavía.

Beyond The Line | JakeHoonDonde viven las historias. Descúbrelo ahora