16: Amistades extrañas

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Desde su llegada a la Toman, todos, todos, se comportaron totalmente. Acabó con el caos que había ahí, quitó la suspensión que tenía Baji con la excusa de que "Sin Teddy, no es divertido", y aunque algunos no estuvieron del todo de acuerdo, realmente a ella no le interesaba lo que dijeran, simplemente lo hizo, y en cuanto a su chaqueta, Mitsuya la arregló y la hizo aún más grande, ya que debido a que había crecido demasiado, le quedaba a un tamaño relativamente pequeño, entraba pero no podía moverse mucho.

Con los demás chicos de Toman, se ganó rápidamente el respeto de todos estos, quiénes al principio no confiaban mucho en ella, debido a qué sabían la razón por la cuál había estado fuera, tenía muy mala fama, pero todo cambió cuando la vieron enfrentarse a un grupo algo grande de chicos que querían problemas, ella sola.
Siempre los defendió de todo, sin importarle que alguno fuera mayor, ella decía que era su deber cuidarlos y protegerlos de que algo les pasara. Hizo una buena amistad con Sanzu, quien a pesar de no haberla visto durante años, aún la recordaba y viceversa.

 Hizo una buena amistad con Sanzu, quien a pesar de no haberla visto durante años, aún la recordaba y viceversa

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—¡Kenny!—exclamó en voz alta, el mencionado fruncio el entrecejo mientras se acercaba a ella.

—Deja de gritar, estoy detrás de ti.

—Ahh, no te vi.—respondió rascando su nuca—¿Por qué siempre tenemos que ir a casa del enano?

—Nunca se despierta temprano, generalmente amanece de mal humor, pero cuando se trata de ti, cambia.

—Eso es cruel de tu parte, me utilizas para que el duende no te mate.—dijo limpiando una "lágrima".

—Controlate de una vez.—pasó un brazo por sobre los hombros de ella haciéndola soltar un gruñido.

10 minutos después...

—Ya llegamos.—comentó ella mirando la casa desde la calle.

—Andando.—la tomó del brazo para tocar la puerta, no tardaron en abrir.

—Ohh, buenos días chicos.

—¡Viejo Shin!—exclamó la peliblanca lanzándose sobre el pelinegro y este rió levemente para abrazarla.

—Pasen.—se hizo a un lado para que entraran, así lo hicieron, aún no la soltaba así que pasó uno de sus brazos por delante de ella para quedar con este casi en su cuello—Sigue dormido, ya sabes que hacer con él.—dijo dirigiéndose al rubio, este los miró a ambos, que no parecían tener intenciones de separarse, suspiró y fue en busca de Mikey. 

—Shin.

—¿Si?

—¿Aún sigue en pie lo que me contaste la otra vez?

—¿Qué cosa?

—Lo del auto, la edad te afecta.—él la miró con cara de indignación y ella comenzó a reír—Ya, es broma, ¿entonces?

𝐿𝑎 𝘩𝑒𝑟𝑚𝑎𝑛𝑎 𝑑𝑒 𝐷𝑟𝑎𝑘𝑒𝑛 (𝑇𝑜𝑘𝑦𝑜 𝑅𝑒𝑣𝑒𝑛𝑔𝑒𝑟𝑠)Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora