CAPITULO IX: Decisiones

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Los chicos no sabían que hacer, estaban asustados, desesperados y con ganas de salir huyendo de ese maldito pueblo. No podían decirle a nadie, ni por error, porque si tan solo decían algo, estarían condenados. Nadie podía saber que había pasado, ni ellos mismos se atrevían a recordarlo.

Simone y Harper se encontraban en casa de esta misma, si lo que habían pensado era cierto entonces Tamara seguía con vida, solo era cuestión de buscar. De solo acordarse de lo que decía aquella nota le daba escalofríos, encuéntrenla si pueden. No podía dejar de pensar en aquello.

Era claro que la persona que escribió esa nota solo estaba jugando con ellos. Los chicos no se atrevían siquiera a entrar al bosque. No se atrevían a pensar en la otra opción. Ellos aun no creían que aquello fuera posible, pero si era verdad, entonces estaban jodidos.

— Tenemos que hacer algo, no podemos quedarnos sin hacer nada — Simone dio un brinco, estaba tan metida en sus pensamientos que la voz de Harper la asusto.

— ¿Y qué sugieres que hagamos? Estamos atadas de manos, no sabemos dónde esta o quien la tiene.

Al decir lo último, se pasó las manos por la cara exasperada. Harper sabía que Simone tenía razón, pero ella se negaba a no hacer nada, era de su amiga de quien estaban hablando, su amiga que podría estar en cualquier lugar de ese horrible bosque, pasando por quien sabe qué cosa. Era su amiga, aquella que estuvo a su lado cuando más la necesitaba, la que siempre la aconsejo, la persona a la que le podía confiar cualquier cosa. Así que no, se negaba a dejarla sola y si tenía que buscarla por su cuenta, lo haría.

Estamos hablando de Tamara, nuestra amiga, tu amiga. Aquella que siempre estuvo tanto para ti como para mí — Se levantó decidida de la cama y se plantó delante de Simone — No pienso dejarla sola en aquel bosque, si tu no quieres buscarla, lo hare yo. Pero no pienso dejarla sola.

Simone sabía que ella tenía razón, era Tamara, era su amiga, aquella que siempre la ayudo, la que se quedaba a dormir en su casa cuando sus padres no estaban para que ella no estuviera sola y a la que le confiaba sus secretos, ambas se sostuvieron la mirada, Simone sabía que, si decía que no, Harper la buscaría sola y que la culpa la carcomería por abandonar a dos amigas. Estaba asustada, aterrada por lo que podría pasar, no sabían que cosas había en aquel bosque donde ya varios de sus amigos habían desaparecido, pero su amiga tenía razón, no podían quedarse sin hacer nada, así que se tragó su miedo y tomo una decisión.

— Tienes razón, si fuéramos cualquiera de las dos la que estuviera en la situación de Tamara, ella no dudaría en buscarnos — Tomo una bocanada de aire y se preparó para decir lo siguiente, tendría que hacerlo por su amiga, no podía ser una cobarde — hay que encontrarla, con o sin ayuda de los demás.

Lo que ellas no sabían, es que, dentro de ese bosque, ya las estaban esperando. 

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