Sus orejas se levantaron, se lanzó hacia mí con bastante fuerza, y por primera vez en seis meses pude reír.
─¿Cómo hiciste eso?─se quedó sin aliento.
─La conozco─le respondí con una amplia sonrisa, finalmente algo por lo que valía sonreír. Ella estaba lamiendo mi cara, tratando de meter su lengua en mi oreja al igual que antes. Los recuerdos vinieron de nuevo a mí, inundandome como un tsunami, y yo luchaba por mantener la calma.
─Parece que ha encontrado a su nueva dueña, sólo si tú la quieres─soltó una risita.
─Me encantaría─le contesté. Saqué algo de dinero de mi bolsillo y se lo ofrecí.
─No puedo aceptarlo.
─No tienes idea de lo mucho que me has dado. Por favor, tómalo─le respondí y lo puse en su mano. Le di la espalda y empecé a correr de vuelta a mi auto. Todavía tenía que recoger a otra pequeña ácaro─¡Gracias!─grité.
─¡Gracias a tí!─respondió con una sonrisa. Me detuve y corrí hacia ella para darle el mismo papel que me dio.
─¿Puedo tener tu número? Así podrás volver a verla─pregunté. Ella asintió con una sonrisa amplia y anotó su número.
─¡Soy MinJi!─ella gritó cuando me alejé de nuevo.
─¡SiYeon!─le contesté, corriendo con todo lo que tenía. Por fin volví a mi auto, puse a Pie atrás y arranqué. Era ella, Pie estaba conmigo y yo seguía sin poder creerlo. Me dirigí a la dirección que me dió MinJi, y me detuve en un edificio de aspecto tétrico. Corrí con Pie hacia el interior y le dije al chico del mostrador que estaba buscando un perrita blanca. El chico sonreía mientras miraba a Pie y me llevó a la parte trasera del lugar. El sonido de ladridos llenó mis oídos, y me causaron un gran dolor de cabeza, pero no me importaba, necesitaba a mi bebé conmigo.
─Ella está... aquí─se detuvo frente a una jaula vacía, con el rostro lleno de confusión─¡Mierda! Ella debería estar aquí.
─¿Q-Qué?─lloré.
─Fue considerada insegura para realojamiento, así que por normas del centro fue llevado con el profesor de eutanasia─dijo leyendo una nota que estaba pegada en la jaula.
─¡¿Cuando fue eso?!─grité.
─Hace una hora─dijo con tristeza, pero después su rostro se iluminó un poco─¡Espera un momento! Ella puede estar todavía allí, vamos─corrí con el chico e irrumpimos por una puerta donde alojaban a los caninos que iban a dar de baja. Me negué a mirarlos a los ojos, era tristes y aterrador al mismo tiempo. El chico buscó a través de las jaulas y vió una que estaba vacía. Rápidamente entró a una habitación y cerró la puerta. Me sentía enferma. Ella podría estar muerta, y todo porque tenía miedo a estar con alguien que no fuera su madre. Me agaché y lloré con Pie, que claramente odiaba estar de vuelta en este lugar por la forma en que temblaba. La puerta por donde el chico entro se abrió, y eso solo me hizo llorar más. El chico tenía en sus brazos a mi pequeña Cherry, que de pequeña ya no tenía nada. Me acerqué a ella y la sostuve en mis brazos mientras me olía y luego procedía a lamerme la cara.
─Wow, definitivamente eres su madre. Ella ha mordido a todos los demás, mira─el chico levantó un dedo ensangrentado y yo apenas me reí.
─Me la llevo─le dije y me fuí con mis dos perritas de vuelta al pasillo, donde pagué por Cherry con el resto de mi dinero─Muchas gracias─le dije con gratitud. Me sonrió en respuesta y salí para volver al auto con mis dos hijas. Sonreí mientras observaba jugar a mis dos bebés en el asiento de atrás. Tenía que decirlo, mi corazón se recompuso un poco. Mi vida fue un poco más fácil después de eso. Cada vez que tenía uno de mis episodios de depresión, ya fuera Cherry o Pie me animaban de un modo u otro.
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Lujuria Oculta | SuaYeon
RomanceSi al entrar al salón de clases me hubieran dicho que mi vida cambiaría para siempre, nunca lo hubiera creído. Esta historia no me pertenece, es solo una adaptación. ♡
