Magic Mushroom Latte

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33. Latte de hongos mágicos.

—Amigo, eres un niño pequeño en Navidad —dice Token, sacudiendo la cabeza con cariño, mientras Craig arrulla los esqueletos.

—¿Y los cables están todos intactos? —pregunta Craig, levantando uno de los brazos del esqueleto femenino, flexionando la muñeca experimentalmente.

—Oh sí, tuvimos que dejar atrás los postes y las plataformas —responde Token, como si esta fuera una conversación perfectamente normal en la habitación de alguien—. Aunque me imagino que mañana podré comprar un par de palos de escoba en una ferretería. Antes de traernos a todos hasta aquí. Jimmy estaba diciendo que consiguiera varillas telescópicas, para poder ajustar la altura... pero no estoy seguro de que soporten el peso.

Tweek se gira para intercambiar una mirada con Mike, que parece estar flotando en algún lugar entre fascinado y horrorizado—. Varillas telescópicas, eh —dice Mike, estirando la mano para rascarse la parte posterior de la cabeza— ¿Craig? ¿Vas a... fotografiarlos aquí?

—Demasiado pequeño —Craig responde distraídamente, sacudiendo la cabeza—. Déjame llamar a mi abuela, a ver si puede conseguirnos un… —deja de hablar por un segundo y mira directamente a Tweek— ¿Un estudio?

—Un estudio —repite Tweek, asintiendo. Por supuesto que la Sra. Tucker sabría de cosas así, ya que está en un club de fotografía y todo eso— ¿Es demasiado tarde para llamarla ahora? Es que tenemos que devolverlos el lunes por la mañana.

Craig niega con la cabeza—. Puedo llamarla cuando sea —dice, cerrando la cremallera del bolso antes de sacar el teléfono del bolsillo. Desliza otro brazo alrededor de la cintura de Tweek por un segundo, para el más rápido de los abrazos. Como si supiera que hay dos tipos mirándolos, pero no puede evitarlo. Tal vez Craig estaba tan hambriento de contacto y calidez, cuando no tenía su cuerpo y pensó que nunca lo recuperaría.

Tweek no puede evitar sentir que están haciendo que el compañero de habitación de Craig se sienta incómodo, por lo que no se aferra al brazo de Craig cuando lo tira hacia atrás. A pesar de que quiere hacerlo.

Ahí es cuando se le ocurre una idea, como un relámpago.

—Marionetas Wayang —dice Tweek.

Token le parpadea— ¿Otra vez?

—Lo siento, lo que quise decir fue- ¡gah! ¡Espera! —Tweek abre la cremallera de su bolso de nuevo y saca uno de los brazos. Todavía no está acostumbrado a manipular los huesos fríos y le provoca un escalofrío—. Mike, tienes- ¡ngh! ¿Una regla o algo así? ¿Y tal vez un poco de cinta?

—¡Claro, Tweek! ¡Solo dame un minuto! —de hecho, el escritorio de Mike contiene cinta adhesiva y tres reglas: una curva, una triangular y una perfectamente normal, que es la que selecciona Tweek. Resulta que Mike -que debe ser al menos un año mayor que ellos-, ha estado dando clases particulares a Craig en materias como matemáticas e inglés. Token y los demás han estado trayendo los libros de texto y útiles escolares de Craig, así como sus propias asignaciones fotocopiadas. ¿Cómo es que Tweek nunca se dio cuenta de que esto estaba pasando?—. Espero que compense que Craig tenga que asociarse conmigo durante los entrenamientos —dice Mike, encogiéndose de hombros— ¡Mi equilibrio es como el de un niño pequeño!

—Conductor de esclavos —dice Craig, en su forma inexpresiva habitual, pero es perfectamente obvio que no lo dice en serio.

Gruñendo de concentración, Tweek enrolla la cinta alrededor de los huesos internos de la mano del esqueleto, lo que habría sido la palma si hubiera habido carne—. Mira —dice, levantando la regla y haciendo que la mano se mueva—. Si conseguimos más palos o lo que sea y un poco de cinta más resistente, ¡podemos moverlos! ¡Como Marionetas Wayang!

Fantasma para principiantes [Creek]Historias para obsesionarse. Descúbrelo ahora