Samantha Torres, una talentosa neurocirujana, regresa al Hospital Grey Sloan después de una ausencia de dos años. Su regreso coincide con el reencuentro con Jackson Avery, el hombre que la abandonó días antes de su boda.
La tensión entre ellos es pa...
—No puede venir, ya sabes cómo se pone. Si con solo escuchar el nombre de Jackson pierde el control, no quiero imaginarlo viéndolo frente a frente. —murmuro, intentando mantener la calma.
—Extraña a su hija, Sam. No te ve desde hace meses, desde aquella cena en su casa —responde Callie, poniéndose en el lugar de mi padre.
—Bueno… al menos no es mamá quien viene. A veces pienso que me odia.
—No te odia. Solo no entiende las decisiones que tomas en tu vida —replica Callie, intentando defenderla.
Lucía Torres. Durante mi infancia y adolescencia, dedicó su energía a cuestionar cada una de mis decisiones. Nunca estuvo de acuerdo con mi bisexualidad, mucho menos con mi elección de carrera. “La medicina no es para ti”, solía decir. Nunca juzgó a Aria, pero con Calliope y conmigo fue diferente. Siempre había un “pero”, una corrección, un reproche. A Callie la juzgó más: verla formar una familia sin un hombre, sin la estructura que mamá consideraba “correcta”, la perturbaba. Para ella, Mark nunca fue suficiente.
—Si puedo opinar —interviene Arizona con una sonrisa suave—, diría que es alentador que venga tu padre.
—Es lo mismo que yo digo, amor —añade Callie, mirándola con ternura.
—Hay demasiado amor aquí —bromeo, fingiendo fastidio—. Iré al cuarto de descanso antes de que me asignen otra consulta.
Camino por los pasillos intentando evitar conversaciones innecesarias. Todo lo que quiero es cerrar los ojos un rato. Pero al entrar al cuarto, me encuentro con Lexie, hundida en llanto.
—Hey, Lexie —digo en un tono suave, acercándome.
—Hola —responde, desalentada.
—¿Quieres hablar? Si no quieres hacerlo conmigo, lo entenderé —añado con cuidado.
—Es Mark —suspira—. Siento que en cualquier momento me saldrá con otra sorpresa. Sé que Sofía es tu sobrina, y es una niña adorable, no tiene culpa de nada… pero ya no sé si puedo confiar en que él no vuelva a hacer algo que nos separe.
Me acomodo frente a ella, y tras un breve silencio le digo con calma:
—A veces hay que ceder un poco, Lexie. No para rendirse… sino para no arrepentirse después por haber intentado olvidar demasiado pronto. —suspiro, viéndola fijamente—. No hay garantías, eso lo sabes mejor que nadie. Pero Mark te ama. Lo de Sofía fue hace mucho. Ya no eres una residente insegura, y él… ya no es el mismo hombre que era entonces.
Lexie asiente, secándose las lágrimas.
—Es más bien el miedo a revivir algo parecido —confiesa—. Un día, mientras cenábamos, soltó una noticia sin previo aviso. No quiero volver a estar desprevenida, pensando que todo va bien cuando en realidad no.