16. ¿Disculpa? Disculpada

1.1K 110 53
                                        

Capítulo dieciséis: ¿Disculpa? Disculpada.

Era una situación en la cual ninguno de los dos se encontraba acostumbrados, en las piernas de Josephine descansaba su pequeña nieta, mientras que en las de Cinco se hallaban sus manos sudorosas, este como normalmente haría una persona desliza sus palmas de un lado a otro tratando de deshacerse de aquello.

—Rojita ya pasó—acaricia con delicadeza y cariño en su mirada la pequeña espalda que se encontraba a su alcance—, estoy aquí, abuela te cuida.

La niña quien había respondido hacia aquel apodo, va regulando su respiración hasta llegar a la manera adecuada.

Es ahí cuando se levanta de su posición anterior, que repara en la presencia del Hargreeves, sin poder evitar un calorcito se apoderó de sus tiernas mejillas.

Y es que, contrario de tan pesada actitud, Cinco Hargreeves era de buen parecido.

—Linda, él es mi amigo Cinco—introduce a su acompañante, ingenua de lo que en ese momento ocurría dentro de la pequeña personita a su lado.

El muchacho asiente en dirección a la niña y forza una sonrisa ladina.

—¿Cómo el número?—cuestiona sorprendida, sus labios se encontraban en una perfecta 'O'

Josephine suelta una pequeña risita, y Cinco no pudo quedar más que encantado.

—Sí, así es niña—responde tratando de ser amable.

—¿Y por qué?—vuelve a preguntar.

«Que metiches son los niños de ahora», piensa el de cabello oscuro esforzándose para no demostrar sus verdaderas emociones.

—Rojita, ¿Quieres chocolate caliente? —sugiere la mayor desviando la atención de la pequeña sobre Cinco.

Ella asiente contenta, al parecer olvidando el miedo que sintió recientemente.

Josephine lo invitó a pasar a la cocina, accedió tan solo porque prefería estar con ella que, aislado en aquella sala de estar, en peligro de que la pequeña nieta de su bonita atacara nuevamente con sus preguntas.

La cocina inspiraba el mismo aire que la habitación que dejaron atrás.

Cálida, hogareña.

Con cuidado deposita su taza sobre una mesa de madera colocada en el centro, a su lado la pequeña toma asiento y lo observa sin disimulo.

—Entonces... —carraspea llamando la atención de la mujer presente.

Inquieto esconde sus manos dentro de los bolsillos de su pantalón, realmente esperaba continuar su conversación a solas.

—¿Qué pasa cariño?—por poco y se atraganta con su propia saliva al escuchar aquella pregunta salir de su querida Josephine, por poco pues casi ni se da cuenta de que no iba dirigido hacia él, sino a ella.

—El señor Cinco es bonito—suelta como secreto una vez situada junto a su abuela, sin embargo, el tono utilizado fue lo contrario a la intención, puesto que el muchacho lo escuchó bastante claro.

Josephine nuevamente reía.

Y entonces la confusión se esfumó dentro de la cabeza de Cinco.

—Te extrañaba—suelta él.

Ella dejó de reír.

Ahora, teniéndola de pie frente a frente, obtuvo el tiempo para detallarla. Sus pies se hallaban protegidos por unas simples zapatillas negras que contrarrestaban con su blanca piel, y un vestido azul rey cubría su cuerpo, largo pero no tanto, terminaba encima de sus rodillas.

BonitaHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora