Rindo Haitani quien habia sufrido desamor toda su adolescencia, ahora en el futuro ha seguido siendo un hombre soltero al cual se le presenta frente a sus ojos una bella mujer que es el escudo externo de Bonten...
Rindo se enamoró pero definitivamen...
Estaba entrando en la sala de descanso cuando fui interceptado por Kokonoi y por Sanzu.
Ambos me tomaron de los brazos y me llevaron con ellos a la oficina del pelirosa.
Rindo: ¿Qué pasa?
Koko: tienes a esa mujer sonriéndole a la pantalla del celular y no haces nada...
Sanzu: activa o desactiva Rindo.
Rindo: ¿de qué mierda hablan?
Koko: hoy fuimos con Natsui y la sonrisa que puso cuando vio tu mensaje ¿le hiciste un amarre o algo?
Rindo: no le hice nada.
Koko: pues hoy te iras y vas a darle cariño que está cansada.
Rindo: mi trabajo...
Koko: tómate un descanso es fin de semana.
No me gustaba para nada la sonrisa demoniaca que tenían los dos en el rostro.
Koko y Sanzu son una combinacion rara de ver pero demasiado caotica cuando ocurre...
Koko: vete ya.
Sanzu: si largo o tomaré tiempo yo.
Rindo: Sanzu...
Sanzu: shuuu no quiero verte por aquí el fin de semana.
Ambos me volvieron a arrastrar por todo el edificio, hasta el parking en donde me metieron al coche de Kokonoi para irnos.
Rindo: esto cuenta como secuestro.
Koko: lo hacemos por tu bien -sonrisa-
Sanzu: estas hecho un asco compañero -burla-
Iba a protestar pero era verdad, tenia ojeras marcadas, mis ojos estaban rojos y ni si quiera había comido bien porque todo lo que comí eran sándwiches con café.
Llegamos hasta el portón en la casa de Natsui y ambos me bajaron de ahí.
Koko: hasta el lunes...
Sanzu se empezó a reír mientras que subía las ventanas y se iban...
Entré dentro y toqué el timbre, escuché silencio dentro y pensé que no estaban pero poco después la puerta se abrió un poco, al no ver a Natsui miré abajo notando a la niña.
Yume: ¿Rin?
Rindo: si...
Ella abrió la puerta sujetándome con una sonrisa en el rostro.
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Yume: mami ehta durmiendo...
Recibí sus jalones por lo que la seguí adentro, cerró la puerta de nuevo y yo miré hacia el sofá en donde estaba la pelinegra dormida.