T R E I N T A

240 23 8
                                        

Capitulo final.

Otro día se hacia paso en la ciudad de Barcelona, nuestros protagonistas se encontraban en la planta baja del edificio.

Nicolas pensaba que la familia de su cuñado era agradable y cálida, muy cercano a lo que el habia soñado alguna vez. Sabía que de ahora en adelante solo serían Boggi, Ivan y el por un largo tiempo y estaba feliz de que su hermano encontrara a un buen chico.

El recordaba bien la relación que Boggi tuvo con Erick, el no era un buen novio, oh no. Era todo lo contrario.

Recordaba haber visto a su hermano llorar todas las tardes, vomitando por semanas seguidas luego de que el lo llamara "obeso", ver a su hermano cubrir con el maquillaje de su madre los moretones que aquel salvaje le había dejado, sobretodo odiaba que por noches Boggi no pudiera dormir por las constantes pesadillas que tenia.

El consideraba que su hermano merecía solo lo mejor no a un canalla, Sabía que Ivan cuidaría bien de él, notaba aquel brillo en su mirada cada que su hermano estaba cerca, podía simplemente pasar o bailar como idiota e Iván siempre lo vería con ternura y cariño.

Estaba feliz, feliz por el y por su hermano, se sentía en paz porque ya no se rodeaba de gritos ahora solo había cariño y alegría. Agradecia que la familia Martínez también "lo adoptara" como decian para molestarlo, agradecia que ahora ellos estuvieran ahí para apoyarlo.

Ahora el sabía que no era hermano biologicamente de Boggi pero para el Bogdan era su única familia, siempre sería su ídolo y un ejemplo a seguir. Boggi era su único lugar seguro...

Nicolas Gnatovich.

—¿Alguien sabe en donde esta Bogg?—Hable quitando la mirada de la televisión.

—Dijo que iría a ver algunas cosas con Ivan.

—Ya tardaron mucho—Frunci mi ceño—¿Y si le paso algo?

—Tranquilo niño.

—Pero es mi cumpleaños y ellos no estan—Hice un puchero.

—No seas chantajista—Sentí el zape de doña Marisol—Y solo a pasado una hora y media desde que se fueron.

Me desinfle en el sillón de nuevo dándome por rendido, el timbre de la casa sonó y quise correr a abrir pero doña Marisol no me había dejado. Voltee a verla y ella solo asintió sonriendo

—¿Que demonios?—Voltee encontrandome a Dylan parado a lado de la puerta—Oh, ¿Que es lo que quieres?

—Te traje pastel—Alzo la cabeza señalando su mano.

—¿También le llevaste uno a Joel?—Gire los ojos—Déjalo en la mesa y vete.

Me levante llendo a la que ahora era mi habitación, volvería a salir cuando ese niño se fuera.

Me tumbe en la cama boca abajo mientras movia mis pies flexionados de arriba a abajo, estaba muy concentrado en terminar de leer que no había notado que la puerta se habia abierto.

Jadee en busca de aire cuando sentí el peso de Dylan sobre mi, tenia la cara pegada al colchón y sus manos aprisionaban las mías para que no lo quitara.

El chico del cine Donde viven las historias. Descúbrelo ahora