CAPÍTULO 02

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—Ahh... Ahhh...— Renjun suspiraba ligeramente, acostado en la cama con las piernas abiertas, con una de sus manos masajeaba sus testículos y con la otra penetraba su ano.

Gemía poco mientras movía sus piernas impacientes y temblorosas, las arrastraba por la cama y las flexionaba un poco.

Muy impaciente por llegar al orgasmo masturbo su pene con violencia.

—Ahh... Ahhh... Ahhh— cerró sus ojos con fuerza y se liberó, se quedó acostado en la cama esperando a que su respiración se controlará y su pecho que subía y bajaba se detuviera.

—Maldito Jeno— maldijo a la nada, sentía vergüenza al masturbarse pero la lejanía de su esposo aumentaba cada día, ya no había ni siquiera besos y él se sentía necesitado, era joven aún y tenía sus necesidades básicas.

Se levantó de la cama dispuesto a tomar una ducha para luego ir a recoger a su hija del preescolar.

Hana era la niña mejor portada del preescolar, con las mejores calificaciones, la mejor conducta, la favorita de los profesores y eso le causaba problemas con algunos de sus compañeros que eran comparados con la perfecta Hana, no tenía amigas y eso la ponía triste, sus compañeros a veces escondían sus cosas, tiraban su material del trabajo o ensuciaban su uniforme con pintura.

Aquel día habían robado el almuerzo que su papi le había regalado y tenía miedo de decirle a su profesor porque sus compañeros le dirían que era un chismosa.

Cuando su papá llegó a recogerla corrió hasta sus brazos sin aguantar las lágrimas.

—Papito... Papito— chillo —ya no quiero estar aquí.

—Pero... ¿Qué paso Hana?— Renjun le pregunto preocupado, la pequeña sólo lloraba sin decir nada.

—Papito vamos a casa.

Renjun subió al coche con la niña, había decidido hablarle a su profesora más tarde para saber qué es lo que estaba pasando con su hija, también hablaría con Jeno estaba dispuesto a cambiar a Hana del colegio si la situación así lo requería.

Renjun trabajaba en casa, tal vez sus ingresos no eran tan grandes como los de Jeno y es que con el trabajo de Jeno era suficiente para vivir más que bien, pero Renjun no quería sentirse inútil y ese trabajo era la mejor forma de distraerse sin descuidar su casa, además de tener un ahorro para cualquier cosa.

Mordió el lapicero nervioso, Hana ya se había calmado y él le había preparado un pay de piña para que comiera mientras veía un programa infantil en la televisión, siguió escribiendo en el borrador, él era editor en una de las revistas juveniles más importantes, tenía su propia sección donde daba consejos a sus lectores. Sí Renjun era psicólogo.

A veces se reclamaba así mismo, ayudaba a gente para mejorar su matrimonio a pesar de que el suyo iba en picada y él no podía hacer nada.

No era tonto sabía que Jeno estaba actuando raro y seguía a la perfección el patrón de un hombre infiel.

Pero Renjun no tenía las pruebas para enfrentarlo y tampoco quería encararlo por simples suposiciones.

—Perfecto— dijo para sí mismo. Mando el correo con su trabajo a su supervisor y se acostó en el sillón clavando la vista en su pequeña Hana.

—Bebé, ven con papá— la pequeña se levantó y se acostó a su lado.

No paso mucho tiempo y los dos cayeron profundamente dormidos.

INFIEL [NOREN]Donde viven las historias. Descúbrelo ahora