Jungkook abrió la puerta con cierto temor; miró a su alrededor y soltó un suspiro de alivio.
-Tal vez aún no se ha dado cuenta de mi ausencia
murmuró para sí mismo.
TN salió del baño envuelta en una toalla blanca que le llegaba hasta las rodillas. Se quedó inmóvil en el umbral, clavando la mirada en él con una expresión que alternaba entre alivio y enojo.
-¿Dónde estabas, Jeon?
preguntó con la voz firme, aunque se notaba el cansancio en sus ojos.
-Me quedé con unos amigos
mintió. No quería hacerlo, pero tampoco podía decirle que habían drogado su bebida y que había terminado en la casa de Hanna.
-¡Me pudiste haber llamado! ¿No te parece, Jeon?
insistió ella, acercándose un paso.
-Lo olvidé
respondió él, evitando su mirada.
-¿Lo olvidaste?
repitió TN con incredulidad
-Pasé la noche en vela esperándote, pensé lo peor... Creí que te habías pasado algo.
-Lo siento
dijo Jungkook, con el corazón apretado. Se acercó a ella y rodeó su cintura con los brazos, buscando consolarla.
-¿Qué pasó? ¿Por qué llegas ahora?
preguntó ella, dejándose envolver por sus brazos a pesar del enojo
-No eres de salir hasta tanto tiempo.
-No soy tolerante al alcohol, creo que no iré nunca más a las reuniones
excusó Jungkook, recargando su cabeza en su hombro desnudo. La calidez de su piel le tranquilizaba un poco.
-Ay, Jeon... No puedo enojarme contigo, pero ¿estás bien? ¿Tus amigos son de confianza?
preguntó ella, pasando una mano por su cabello
-Para la próxima déjame sus números, así puedo saber dónde estás.
-No habrá una próxima, solo quiero estar contigo
murmuró él, aferrándose a ella.
-Bien, entonces ve a darte un baño. Debes estar cansado
dijo TN, intentando alejarlo suavemente, pero él se aferró más.
-¿Te bañas conmigo?
le rogó.
-Ya me bañé, por si no lo has notado
rio ella, aunque la sonrisa no llegó a sus ojos.
-Otra vez, anda por favor
insistió, haciendo un puchero para convencerla.
-Ve tú solito, que ya estoy lista
dijo ella, y con cuidado quitó sus brazos de su cintura. Empezó a ayudarlo a quitarse la chamarra, y cuando se dispuso a levantar la playera, se detuvo de golpe. En su cuello se veían unas marcas rojizas, claramente reconocibles como chupetones. Con un movimiento brusco, lo empujó hacia atrás.
-¿Qué pasa?
preguntó Jungkook, confundido.
-¡Mírate el cuello!
exclamó ella, con la voz entrecortada.
-¿De qué hablas?
dijo él, pasando una mano por el lugar indicado.
-¡Eres un imbécil, Jungkook!
gritó TN, sintiendo cómo la rabia y la tristeza la invadían a la vez. Se alejó rápidamente y caminó directo a su habitación, cerrando la puerta a medias detrás de ella.
Jungkook se quedó paralizado, hasta que el eco de la puerta lo sacó de su trance. Corrió al espejo que tenía en la pared del pasillo y vio las marcas rojas en su piel. Se tocó el cuello, y de repente unas imágenes borrosas invadieron su mente: unos labios sobre los suyos, el perfume de Hanna, luces tenues...
-Mierda
murmuró, llevándose ambas manos a la cabeza como si así pudiera ordenar sus recuerdos. Tenía grandes lagunas mentales sobre lo que había pasado anoche.
Corrió hasta la puerta de TN y la llamó varias veces, con urgencia.
-¡Déjame explicarte! No es lo que parece
