Superación

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Capítulo 15

Las clases volvieron a la normalidad. Todos asistían ahora, les gustaba sentirse en un ambiente escolar como antes del Caos. Ahora Alan tenía más amigos, el realmente era muy sociable. También empezó a mejorar más sus habilidades obteniendo el segundo puesto. Martin se quedó calmado después de saber la verdad y de que Jason se fuera. A veces entrenaba con Alan quien le ayudaba a mejorar sus habilidades físicas. Kara fue el reemplazo de Jason, ahora ella daba clases en el salón de Mía. Las clases empezaron a subir de nivel. Todos debían estar bien preparados tanto física como mentalmente porque pronto se acercaría la fecha de la próxima salida. Esta vez sería de rescate, traerían más humanos del pueblo al refugio. Ha pasado unas semanas por lo que sus provisiones deben estarse agotando.

Por fin el objetivo de Mía se cumpliría pero ella ya no se veía feliz ni emocionada de salir. Ni una sola emoción emitía su rostro. Se había transformado en un soldado que sólo seguía órdenes. Incluso su capacidad de razonamiento mejoro, no tanto pero lo hizo. Kara se preocupo por ella, de hecho, todos los que escucharon lo que Jason le dijo, entendían su cambio. Por supuesto el primer lugar lo tiene ella, incluso una vez llegó a vencer a Flyn en batalla.

Los días después de que Jason se fue, pasó en la cama. No lloro pero tampoco sonrió. Sólo estaba enojada. Un enojo que crecía día a día. Después de eso, se dedico a entrenar diariamente. Seguía saliendo con Martin ya que su relación nunca terminó según Martin pero lo que tenían ya no parecía una relación. Martin hablaba y ella solo escuchaba mientras sus pensamientos estaban en otro lugar.

—¿Y que piensas? —preguntó Martin.

—¿Ah? ¿De qué? —pregunto ella volviendo en si.

—De todo esto, ¿no es una gran locura? La verdad es que solo somos marionetas controladas por gente superior o que cree serlo. Las vacunas, los vampiros todo esto se escapa de lo que llamamos "humano". De hecho aveces no se si debemos relacionar ese término a algo bueno o malo. Creo que ahora la vida se ha convertido en estos pequeños momentos que vivimos diariamente —Martin tomó la mano de Mia— los momentos que estoy contigo.

—Creo que... tienes razón —dijo ella con una sonrisa falsa sin entender ni una palabra.

Martin sabía que Mía estaba consternada por lo que pasó. Él ya ni siquiera sabía si ella seguía gustandole. Más bien solo le gustaba que la vieran con él. Ya que en cierto punto eran una pareja complementaria.

—¿Alguna vez te conté sobre cómo era en la escuela? —pregunto Mía de la nada.

—No... o si creo que un par de veces te oí hablar de ello.

—Bueno pues te lo vuelvo a contar, yo no era así, me refiero físicamente yo, yo estaba gorda y a la gente no le agradaba, entonces decidí cambiar eso y empecé a entrenar y por eso soy fuerte.

—Ya veo

—Si, bueno, mi pregunta es ¿yo te hubiera gustado así?

—Ehm pues claro Mía

—¿Enserio? Es bueno oírlo pero la próxima vez no dudes tanto —dijo levantándose de la mesa— seguiré entrenando, no quiero volver a ser ella —dijo mirando su antigua yo en un reflejo.

Sus entrenamientos diarios consistían en una rutina sencilla de 50 abdominales, 50 lagartijas, 50 sentadillas y correr 1 kilómetro diario. A pesar de estar bajo tierra en una comunidad de vampiros nadie la molestaba, ni siquiera la regresaban a ver. Cosa que no pasaba allí arriba. Eso le gustó y se planteo la idea de quedarse a vivir con sus padres ahí.

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