Desde que Jeongguk regresó a Seúl con su madre, no pudo quitarle los ojos de encima al peculiar hijo de los Kim.
Y desde que Taehyung conoció a Jeongguk poco a poco se fué confundiendo aun mas, pero entendió que lo suyo con Hoseok no iba más.
•.•.•...
¡Ay! Esta imagen no sigue nuestras pautas de contenido. Para continuar la publicación, intente quitarla o subir otra.
Suspiró mientras dejaba caer todo su peso en el colchón de su cama. Sentía las punzadas en su cabeza atravesarle una, otra y otra vez por cada segundo; y las inmensas náuseas que tenía solo se debían a más de lo mismo. Ansiedad y estrés.
Llevó una mano a su boca y la otra a su cabello, cerró los ojos repitiéndose mentalmente que todo estaba bien, que no tenía que pensar mucho en lo sucedido y que lo mejor era dormir.
Pero la mente humana es ingeniosa y a veces, incontrolable.
«Hoseok lo invitó a merendar para hablar sobre las cosas que habían sucedido entre ellos, la confitería era la de siempre: una a la que odiaba ir y en donde se llevaba pésimo con las camareras, pero que a su querido novio le encantaba.
Pero desde dos días atrás, Kim no tenía ganas de respirar si quiera. SanA había metido la pata otra vez, pero su hermano le agradecía por ello enormemente.
──El profesor de Filosofía nos dejó bastante tarea para el tiempo en que esté de viaje ──Comentó alegre, ajeno realmente a los pensamientos del peli-azul. Esa era su asignación favorita y la sonrisa en el rostro era clara demostración de ello.
Taehyung le sonrió sin muchas ganas, y a la espera de que tocara el tema que realmente importaba, tomó un pequeño trago de su bebida. A diferencia del mayor, él había preferido beber un jugo exprimido de naranja, por qué inconscientemente le recordaba a alguien.
──Tae... ──El menor le miró, con la esperanza de que notara su estado de ánimo, y de una buena vez le pudiera perdon por todas las cosas que le había hecho cuando eran novios──, allá van Jisung y Youngjae. Esos niños son lo máximo, y Jae es... muy lindo.
Pero se equivocó otra vez. Y quería burlarse de si mismo, pararse frente al espejo y decirse lo patético que se veía en esos momentos. ¿Cómo podía ser tan, pero tan imbecil? ¿cómo pudo creer en que él se arrepentiría algún día?
──Ya los vi ──Ni siquiera despegó la vista del líquido naranja en su copa de vidrio»
¿Que hubiese pasado si en ese momento, se ponía de pie y se marchaba? ¿O si quizás le decía que dejara de nombrarlos porque le hacía daño, y le pedía simplemente aclarar lo que entre ellos ya no estaba pasando?
Unas cuantas lágrimas se escaparon de sus ojos cuando imaginó, asimismo, una respuesta a esas acciones incumplidas. Pero en todas las opciones que su mente creó, Jung no hacía absolutamente nada por contradecirle o seguirlo.
No podía dejar de mover el pie ni dejar de tirar de su cabello azul.
«Jung lo abandonó para ir al baño, dejando olvidado su celular. Taehyung desinteresado miraba la calle a través del vidrio a su lado, los autos pasaban uno tras otro y recordó que con su padre solía jugar a contar cuantos coches pasaban.