Desde que Jeongguk regresó a Seúl con su madre, no pudo quitarle los ojos de encima al peculiar hijo de los Kim.
Y desde que Taehyung conoció a Jeongguk poco a poco se fué confundiendo aun mas, pero entendió que lo suyo con Hoseok no iba más.
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──Oh, hola Hoseok oppa. ¡Vi-viniste! ──Sana le regaló una linda sonrisa. De casualidad había escuchado el timbre cuando bajaba las escaleras.
No esperaba encontrarse al peli-rojo al abrir la puerta.
──Si pequeña, pero, tu hermano no me dijo que hoy festejaban tu cumpleaños ──La niña se quitó el bonete de un manotazo, avergonzada por que ella le había pedido a Taehyung que por favor no le dijera nada, ella no es tonta y con solo trece años se da cuenta de algunas cosas que no le gustan de él.
Tantas noches le había oído llorar, y esas extrañas marcas rojas en su piel... simplemente Hoseok no le daba buena espina.
──Oh, si, es que yo... Papi y mami dijeron que Tete solo podía invitar a una persona a mi fiesta de cumpleaños ──Supo que había metido la pata al ver la expresión dura en el rostro sel mayor.
──¿Y si no me dijo a mí, entonces con quién vino?
SanA tragó saliva, nerviosa.
──Tra-trajo a su amigo. Jeongguk oppa, el chico de al lado ──Terminó de hundirse. O bien, hundir a su hermano.
Hoseok murmuró un "No podía haber sido otro", haciando de sus manos dos puños. La sangre le hervía en las venas.
──Oh, claro, tú no te preocupes. ¿Puedes decirle que venga un momento?
──Cla-caro, está bien ──Sonrió una última vez antes de cerrar la puerta, le puso seguro por si acaso, no confiaba en el chico. Corrió por toda la casa, cruzó el patio y llegó junto a los dos muchachos──, TaeTae... Hoseok oppa está en la puerta, quiere hablar contigo.
──¿Qué? ──Se puso de pié, tomando a la niña por los hombros──. SanA, no debes abrir la puerta cuando estés sola. Ya te lo hemos dicho, no sabes quién puede estar del otro lado.
Jeongguk se mantenía al margen, observando a ambos hermanos. Su amigo parecía alarmado y la pequeña princesa estaba tan o igual de confundida que Jeon. Si se suponía que Hoseok era su novio, confiaba en el, ¿por qué tanta desconfianza?
Es decir, Jeon tenía una leve sospecha, había visto al peli-rojo ser agresivo con Taehyung, pero a la vez, los había mirado cariñosos y pegotes. Y eso lo confundía.
──S-si, oppa. Perdón ──Murmuró.
El mayor sin decir nada se marchó con rapidez por el costado de la casa, dirigiéndose hacia el frente de la propiedad, mientras que sigiloso y con un mal presentimiento, Jeongguk ingresó a la casa.
Lo que no sabía es que SanA lo siguió, a la espera de que no cometiera alguna tontería. Ella también temia por su hermano, claro, pero no permitiría que le ocurriera algo malo al vecino. Sonrió con alivio al ver que había entrado a la cocina y estaba simplemente apoyado en la mesada, tronandose los dedos o tocándose el cabello.