Capítulo 16

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El barco cruzaba kilómetros y kilómetros de mar, y pasaron incluso meses, pero a Yonji se le pasó como en un suspiro. Sabía que no podía hacer nada, porque estaba recluido en un barco, perdido en mitad de una inmensidad azul, así que poco podía hacer. 

Su hermano se preocupaba bastante de él: se acercaba y charlaban juntos, intentando evitar los recuerdos infantiles, o incluso Yonji iba a ayudar a Sanji en la cocina. Allí aprendió varias recetas que estaba seguro que le haría a Yukia cuando volviesen a vivir juntos, lejos del alcance de su padre. 

A pesar de todo el tiempo que pasaba con su hermano, también estaban los largos momentos de soledad en los que no hacía más que reflexionar y reflexionar, y cuando vio que necesitaba hacer algo más comenzó a escribir todo lo que divagaba por su cabeza. No sabía que los pensamientos podían ocupar tanto hasta que vio que había rellenado cerca de seis folios y no había terminado todavía. 

Desesperado por aquella travesía sin término, salió a la borda justo en el momento en el que divisaban tierra. 

De repente, y sin ningún motivo aparente, alrededor del barco se hizo una burbuja enorme de aire y se zambulló en el océano. Yonji pensó que aquel sería su final. 

Se agarró con fuerza a la barandilla y contuvo el aliento al ver cómo el barco se hundía lentamente. Estaba flipando, ¿cómo un barco de aquellas dimensiones podía entrar en la burbuja sin reventarla? Aunque si nos ponemos físicos, la burbuja debería subir, no bajar. 

Yonji siguió apretando la barandilla, sin darse cuenta que alrededor de sus manos se estaban formando unas pequeñas grietas, y soltó un grito cuando notó una mano colocarse en su hombro. 

-¿Todo bien? -a Yonji casi le da infarto al ver al esqueleto a su lado. 

-Si avisaras antes de acercarte, estaría todo mejor -le respondió el peliverde masajeándose el pecho. Brook se rió y lo miró. 

-No puedes ser tan hipocondríaco, amigo mío. Si yo lo fuera, ya estaría muerto -Brook se calló un momento y volvió a reírse-. ¡Pero yo ya estoy muerto!

Yonji seguía sin entender qué hacía un esqueleto hablándole, pero no le quedaba más remedio que entablar conversación. Al fin y al cabo, ahí seguía el susodicho. 

-¿Y desde cuándo conoces a mi hermano? -le preguntó intentando parecer tranquilo. 

-Desde hace mucho. Desde el principio supe que era un hombre de gran valor. Nunca había visto a nadie tratar con tanto respeto a las mujeres como lo hace Sanji -Brook se giró y a Yonji un escalofrío le recorrió toda la columna vertebral-. Pensé que sería algo que le vendría de familia, pero cuando os conocí toda teoría fue descartada. 

-Sí, es verdad que el respeto no es uno de los valores más inculcados en mi familia -admitió a regañadientes. Aún no terminaba de asimilar que había cambiado y que todo eso le acarreaba consecuencias.

Brook se quedó en silencio un momento mientras lo miraba de arriba a abajo y asintió. 

-Me disteis mucho asco -reconoció el esqueleto-. No era capaz de entender qué era lo que Sanji había hecho mal para que lo trataseis así.  

-Era diferente a nosotros y eso nos bastaba -Yonji comenzaba a asquear todo su comportamiento de niño. Antes de que Brook pudiera decir algo, siguió hablando-. Y ahora que yo también lo soy estoy pasando por lo mismo que él. 

Brook no preguntó nada, sólo miró a Yonji y suspiró. 

-Ahora es cuando empiezo a entender que sentir no es malo -Yonji comenzó a reflexionar en voz alta, abstrayéndose de todo lo que le rodeaba-. Ahora que lo estoy viviendo en mi propia piel, entiendo que no hay nada más humano que los sentimientos. Y si tengo que pasar un infierno por volver a verla, lo pasaré. 

El esqueleto le puso la mano en el hombro y asintió. 

-No eres humano de verdad hasta que no sientes -sentenció Brook. 

-Osea, ¿no he sido humano hasta ahora? -le preguntó Yonji. 

-Por lo que sé, has pasado toda tu vida menospreciando a la gente que podía sentir y te sentías superior a ellos -Brook se apoyó en la barandilla-. Así que, amigo mío, siento decirte que eres humano cuando sientes. 

En ese momento el barco dejó de hundirse y Yonji observó el fondo marino. Estaba repleto de algas y peces, además de corales y seres que Yonji juraba haber visto antes. 

-¿Son sirenas? 

-Sí, esperamos que sepan darnos alguna pista sobre dónde está tu esposa -le respondió Brook mientras le daba una palmada y se alejaba. 

Yonji sintió una llama de esperanza nacer en su pecho y se sonrió, deseando con todo su corazón que pudieran decirle alguna información sobre Yukia. 

Bajó con los demás y de repente apareció una sirena gigante. Yonji gritó y se escondió detrás de Sanji, que soltó una risa por lo bajo. Los demás lo miraron con una sonrisa y se dirigieron a la sirena gigante. 

-Shirahoshi, necesitamos ayuda -dijo Luffy en cuanto estuvo delante de la sirena. 

-¿Qué necesitáis? -le preguntó con una gran sonrisa. 

-Estamos en búsqueda de una sirena que está atrapada -soltó sin más Sanji-. Necesitamos encontrarla porque es la mujer de mi hermano. 

Shirahoshi se quedó pensativa mientras lo escuchaba. Yonji se dijo para sí que era mejor permanecer callado para no decir algo indebido.

-¿Cuál es el nombre de la chica? -preguntó una de las sirenas que estaba más entrada en años. 

-Yukia -respondió Sanji. La anciana frunció el ceño.

-No conocemos a ninguna que se llame así -repuso otra de las ancianas. La tripulación se miró entre sí preocupados. Yonji sintió un vacío en su pecho de repente, como si le faltara el aire. Sanji decidió insistir. 

-Hace mucho tiempo que no es sirena, pues sobre ella pesa una maldición desde hace muchísimos años. Mi hermano se casó con ella sin que ninguno de los dos supiera de la condición de ella. 

-Eso es imposible -interrumpió la primera anciana-. Si es sirena, lo sabe desde su nacimiento. 

-No es imposible -contraatacó Sanji-. Le borraron la memoria y le hicieron creer que era hija de una Yonkou. Cuando ella desapareció fui con mi hermano a un brujo para que nos ayudara a encontrarla, y fue él quien nos lo contó todo. 

-¿Pero cómo desapareció? -preguntó la segunda anciana-. Una persona no desparece así porque sí. 

En ese momento Yonji salió de un escondite y, armándose de valor, lo contó todo. 

-Nuestro matrimonio fue un casamiento arreglado -comenzó a hablar y las miradas recayeron sobre él-. Cuando la conocí yo era incapaz de sentir, porque antes de que mis hermanos y yo naciéramos mi padre nos cambió el código genético para impedirnos sentir. Pero había algo en ella que rompió esta barrera que me habían colocado. Ella era diferente a todas las que había conocido. No tenía miedo a nada, no le importaba enfrentarse a nada ni a nadie para luchar por lo que quería. 

Yonji frenó en seco, intentando recordar qué había pasado la noche que Yukia desapareció. El silencio era sepulcral, todos estaban pendientes de lo que estaba contando el chico. 

-La noche en la que despareció yo tuve una pesadilla -continuó al recordar aquel momento-. Soñé que se la llevaban de mi lado y cuando desperté ya no estaba. Era como si se hubiese desvanecido. Y puedo jurar que nunca supe lo que era el amor de verdad hasta que me enfrenté a mi hermano mayor porque se dedicó a insultarla. Mi único objetivo en esta vida ahora es encontrarla y poder tenerla entre mis brazos. 

Las sirenas se miraron entre sí y las ancianas se sonrieron. 

-Te prometo que haremos lo que esté en nuestra mano para encontrar alguna información sobre ella -dijo Shirahoshi después de escuchar a todos-. Danos unos días y te diremos todo lo que hayamos encontrado sobre ella. 

Yonji volvió a sentir esa llamita de esperanza al oír a la sirena. De alguna manera sentía que todo saldría bien y que podría volver a Yukia. 

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⏰ Última actualización: Aug 23, 2023 ⏰

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