acto i; parte iv

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acto i; parte iv

Romeo y Julieta

AQUELLA NOCHE EN QUE EL SOL SE HUNDÍA EN EL CIELO Y LA LUNA EMPEZABA A ASCENDER MAS ALLA DEL HORIZONTE, Maisie se encontró con la espalda contra la pared y el suelo de madera clavándose en el coxis

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AQUELLA NOCHE EN QUE EL SOL SE HUNDÍA EN EL CIELO Y LA LUNA EMPEZABA A ASCENDER MAS ALLA DEL HORIZONTE, Maisie se encontró con la espalda contra la pared y el suelo de madera clavándose en el coxis. El gran cuadro yacía tirado en el suelo. Estaba apoyado contra el papel tapiz floral verde en una inclinación peligrosa. No más grande que media pulgada de ancho, la grieta en la pared estaba expuesta. Del lado de Bridgerton, Colin se sentó detrás de Maisie, con la espalda apoyada contra la pared. Solo una pared de piedra se interponía entre ellos. A pesar del hecho, y de la barrera obvia, Maisie sintió su presencia con ella.

Más temprano esa noche, luego de regresar a casa después de presentarse a la Reina, Maude se retiró a su habitación a toda prisa. No intercambió palabras con sus hermanos ni asistió a la cena. Su madre había hecho algunos comentarios bastante groseros durante el viaje en carruaje a casa, y como resultado, Maude dijo unas palabras muy frías. Por otro lado, Maisie se unió a sus otros hermanos: Montague, Moses, Mildred y Maxwell con su hoja de aritmética. Aunque Moses a menudo era retraído y distante, tenía debilidad por sus hermanos, especialmente cuando se trataba de su hermana menor. Mientras tanto, el resto de los hermanos se entregaron a unas inocentes rondas de Hazard, un popular juego de dados.

Ahora, Maisie estaba sentada sola en su habitación, disfrutando de la presencia de Colin. Aunque los pensamientos de la Reina sobre las hermanas fueron decepcionantes, por decir lo menos, el día de Maisie no fue tan terrible. Disfrutó de su tiempo con sus hermanos mayores antes de que regresaran a sus alojamientos de solteros. Ahora estaba con Colin, un nuevo e inesperado amigo.

Su mirada permaneció fija en la ventana de su dormitorio. Las cortinas se tensaron a un lado, lo que permitió a Maisie ver la puesta de sol en su totalidad. El naranja y rosa se filtraron en su habitación, bailando contra las paredes. No pudo evitar ver la fascinante escena.

–Maisie, te veías bastante hermosa hoy–, dijo Colin, soltando un tembloroso suspiro. –La Reina debe estar ciega.

Ante el cumplido, las mejillas de Maisie se sonrojaron y el corazón le dio un vuelco. Estaba agradecida de que el chico Bridgerton no pudiera verla en ese momento. –Gracias Colin. Eres demasiado amable–. Antes de que él pudiera responder, ella agregó con prisa, –¡Para un Bridgerton claro esta!

Colín se rió. Mientras lo hacía, Maisie imaginó que estaba sonriendo. Esperaba que él estuviera, de hecho, sonriendo aunque fuera un poco. Colin tenía una sonrisa contagiosa (como ella descubrió ese mismo día) y también encantadora. –Me cuesta creer que una Sutherland me haya hecho un cumplido, aunque sea, en esencia, ambiguo.

SUTHERLAND -TRADUCCIÓNHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora