Capítulo 1- El pasado.

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Una extraña sensación se posaba en la boca de mi estómago. Caminaba en tinieblas en medio de un bosque repleto de árboles secos. En medio, a lo lejos puede ver una luz entonces corrí hasta ella. Intenté tomarla pero algo la mantenía lejos de mi. Aquella sombra tomó forma humana y me miró con una sonrisa en sus labios. Drake me había quitado la luz.

Desperté sobresaltada, no me moví para no despertar a Leo quien había tenido un día muy pesado en el colegio. Esa fue solo una de las tantas noches que tuve alguna pesadilla con Drake. Pensar en él me daba ansiedad por lo que me limitaba en la búsqueda de información sobre su estatus. Me enteré que lo cambiaron de cárcel por petición de su abogado y que habían comenzado el proceso de su tercera apelación. Como si algún juez se atreviera a declarar inocente o bajar la pena a Drake Jacobs.

Al no poder pegar más el ojo, me levanté de la cama y comencé a preparar algo para el desayuno, acomodar los libros de Leo y limpiar un poco su piano. Se lo había regalado de cumpleaños, no era costoso y sofisticado como el hermoso piano de cola que solía tener en su sala, pero al menos le permitía deleitarme con su música. Me senté y toqué solo algunas notas, yo no tenía idea de como hacerlo pero el sonido de aquel instrumento me seducía.

-Hermosa- escuché a Leo decir desde el marco que daba paso a la sala.

-Perdón, no quise despertar te - dije.

-No lo hiciste.- dijo caminando hasta donde estaba. Se sentó a mi lado pero yo me senté en sus piernas. Lo besé y él me sonrió.

-Otra pesadilla?- preguntó sorprendiéndo me.

-Yo... Cómo lo sabes?-

-Soy tu esposo Sam. No legalmente pero tú esposo al fin. Te conozco demasiado- dijo dándo me luego un beso en la mejilla.

No insistió en cuestionarme ni presionar me para que dijera algo sobre mis sueños. Me alegraba que en silencio me comprendiera y me dejaba tener mis secretos.

Un par de días más tarde, Leo y yo planeamos dar una cena para sus amigos y pasar un rato agradable todos juntos. Yo no tenía a nadie aparte de él y Kevin, que era más como un hermano pequeño que un amigo. Aquella era una buena oportunidad para socializar.

Antes de salir al café, deje todo preparado para solo tener que calentar y servir. Estaba un tanto emocionada y solo me faltaban algunos detalles y hornear un pastel.

Fui al café y debido a que una de las chicas que me ayudan se enfermó, tuve que ponerme a servir mesas. Aquel día hubo más gente que nunca. Usualmente venían estudiantes de una Universidad cercana pero el rumor del "agradable lugar para leer al este" se había esparcido como pólvora. No me quería quejar, era justo lo que necesitábamos. Leo y yo teníamos planes de mudarnos a un mejor barrio en mayo y ese dinero nos caería bien, pero aquel día estaba muy agobiada.

-Ahhh...estoy molida- me queje con Kevin.

-Yo también estoy...ahh ese tipo otra vez...- dijo con una mueca en su rostro.

Miré a la entrada y vi que era aquel hombre pelirrojo, que trabajaba en el banco que quedaba en la esquina. Venía todas las tardes desde hacía tres semanas. Se sentaba en un rincón con un libro cualquiera y se quedaba mirándome hasta que me iba a la noche. Yo trataba de no prestarle atención, aunque se escuchará pretencioso él no era el único tipo que pasaba por aquí solo para "echar un ojo". Kevin me comentó que preguntó mucho sobre mi vida pero éste no le dijo nada.

-Deberías decirle que se vaya o mejor yo le digo- propuso Kevin.

-Técnicamente no está haciendo nada malo. Atiende lo tú. Tengo que pasar por Drew al colegio, ir al super por fresas para el pastel...ahhh porque se me ocurrió hacer esta cena?-

Marcada: Aún soy propiedad de Drake Jacobs.Donde viven las historias. Descúbrelo ahora