Ñ | JongTae

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ÑaqueConjunto o montón de cosasinútiles y ridículas

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Ñaque
Conjunto o montón de cosas
inútiles y ridículas


Después de tres años de que la casa estuviera en venta por fin habían conseguido un comprador. Su madre lució triste cuando le dio la noticia y lució más triste todavía cuando Taemin le dijo que ya no les pertenecía. Comprendía la pena de su madre. Esa casa la había comprado con su padre unos años después de que se casaran y habían criado a Taemin y a su hermano mayor en ella. Taemin vivió ahí hasta los primeros años de sus veintes, cuando se mudó con un compañero de su universidad. Al morir su padre, su madre decidió ponerla en venta.

-Esta casa es muy grande para mí sola –expuso cuando le habló de sus intenciones de vender la propiedad-, tal vez pueda conseguir algo más pequeño para mí.

Taemin habló con su novio para que recibieran a su madre con ellos y el mayor aceptó. Fue así que, tras tres años de espera, y con esos mismos su madre mentalizándose sobre vivir con ellos, la casa había sido vendida.

Ahora les tocaba la limpieza y el cambio de cosas.

La situación con la casa era que la estaban vendiendo con algunos muebles: la sala entera, los electrodomésticos de la cocina, el comedor y algunos dormitorios exceptuando el principal. Taemin y su hermano mayor contrataron personal para que limpiara el lugar mientras ellos se encargaban de limpiar el desván. Una de esas tardes, mientras su madre se llevaba una caja con recuerdos de ellos siendo niños, Taemin empezó a revisar una que tenía su nombre. La abrió y dentro encontró algunos libros, cuadernos viejos y sobres.

-Mis cartas... -susurró mientras acercaba los dedos a ellas. Se detuvo antes de tocarlas haciendo lo posible para bloquear los recuerdos que su mente estaba trayendo de vuelta.

-¿Qué hay ahí? -quiso saber su hermano lanzándole una rápida mirada.

-Nada -tartamudeó cerrándola de nuevo-, papeles inútiles -aclaró.

-Ah, otra caja de ñaques -suspiró el mayor mientras sacaba álbumes de fotos de una caja y los ponía en otra.

-¿De qué?

-Ñaques -repitió el mayor mirándolo-, un montón de cosas que no sirven.

Su hermano tenía razón, esas cartas no servían, pero estaba atado a ellas de una manera emocional que quería conservarlas.

Eran de cuando amaba a Jonghyun. No recordaba lo que había escrito en ellas, pero sí lo que había sentido al escribirlas: esperanza, amor, desilusión y finalmente rechazo y rencor. Debía desecharlas, ni siquiera había recordado tenerlas, pero una vocecita en su interior le dijo que no. Revisó los cuadernos y al ver que no era útiles los apiló con las cosas para desechar, los libros los movió a la pila de objetos por donar, salvando un par de ellos junto con las cartas. Ellas lo acompañaron hacia su departamento.

Retrasó el leerlas acompañando a su madre todo lo que pudo, ella lidiando con haber abandonado una casa que amó tanto, pero en la que ya no se sentía cómoda. Cuando la mujer fue a su habitación a descansar Taemin recogió los platos del comedor, limpió la cocina, ordenó la sala y estuvo a punto de limpiar el baño, pero era demasiado tarde para hacerlo. Y así no pudo retrasar más el encuentro con sus cartas. Esa fue la primera noche en la que agradeció que Minho fuera un marine y estuviera de servicio.

Los sobres eran ya de color amarillo, desgastados por el tiempo y su confinamiento. Se quedó unos segundos mirándolos, sentado en el suelo de la habitación con la espalda apoyada en el borde de la cama. Cuando se armó de valor y estiró una mano hacia el primer sobre del lado izquierdo el tiempo pareció ralentizarse a diferencia de su corazón que latía deprisa.

Se sintió de diecisiete años cuando sacó la primera carta.

«Amado Jonghyun», era como empezaba, seguida de una afirmación de su amor a pesar de la distancia que los padres de Kim habían puesto entre ellos.

Después de una docena el «amado» fue reemplazado con «querido».

Una decena después solo era «Jonghyun».

La última no contenía ni fecha ni saludo, solo «por favor, escríbeme».

Durante el tiempo que le escribió no recibió ni una sola respuesta de su parte sino de sus padres, en la que todas decían que Jonghyun no quería saber más de él y que dejara de escribir, pero Taemin no les había creído y continuó haciéndolo. Cada cierto tiempo, sus cartas eran regresadas. Recordaba sentirse triste, abandonado e ingenuo. Jonghyun le había prometido que le escribiría, que no lo dejaría tras a pesar de que sus padres los estaban separando. Taemin le había creído y le escribió religiosamente cada semana durante tres meses, una vez al mes durante diez meses, y cuando sintió perder la esperanza se resignó a que el mayor lo había olvidado.

Esa fue la última carta que le escribió y le fue devuelta con la única que Jonghyun escribió con su puño: «No escribas más».

En esa época había sentido tanta rabia hacia el mayor; bien pudo haberle escrito eso desde el principio, así Taemin no hubiera mantenido esperanzas inútiles. Con el paso de los meses y los años había olvidado ese amor, aunque ocasionalmente pensaba en Jonghyun y se preguntaba cómo estaba y si era feliz. Ya ni le importaba si se acordaba de él o no.

Guardó la última en su sobre y la regresó a la caja. Le sonrió con melancolía y suspiró. No las desecharía. Aunque triste, era la único que le quedaba de Jonghyun.

   

 🐶🐥🐶

   

Notas:

Según yo en esta historia a Jonghyun lo enviaron a estudiar lejos cuando sus padres se enteraron que estaba de novio con Taemin. Jonghyun le mantuvo la promesa, pero sus padres interceptaron sus cartas y las guardaron todas hasta que ya no soportando la insistencia de Jonghyun falsificaron la letra de Taemin y escribieron una carta en donde ponía que no le escribiera de nuevo porque ya tenía pareja y no quería tener nada con él, que ya era parte del pasado.

Quería contar eso también aquí, pero se me estaba haciendo muy largo :D 

Jong's Month IVDonde viven las historias. Descúbrelo ahora