Un nuevo inicio es solo una excusa...
para tapar el descontento que dejó un mal final.
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[Tres meses y doce días después.]
Mara
—Y recuerda; siempre debes comportarte muy educada. Tus modales deben ser impecables, como los de una dama de la realeza —le oía sermonear mientras sus manos se encargaban de ajustarme el cinturón con la ostentosa intención de resaltar aún más mi cintura —. Debes verte hermosa. Siempre amable pero no te dejes pisotear. Así que compórtate un poco distante, también.
El cinturón me apretó hasta las entrañas. El material de cuero se adhería a la piel de mi abdomen. Dolía como el carajo. Pero de quejarse ni hablemos.
»Saluda a los porteros, a los profesores, a los supervisores y sobre todo: a los representantes del Geraldine Blake. Pero saludalos con normalidad. Que no parezca ostentoso o se darán cuenta de tu interés... —Ana Walls, ergo mi mamá, siguió parloteando sobre cómo debía comportarme a partir de hoy.
Y no la culpo, pues estaba segura de que mi mamá no era la única histérica en este momento. Ya que es una reacción bastante común de los padres de alumnos de último año el ponerse densamente molestos con sus hijos después de aquel día.
Desde que la prestigiosa Universidad Geraldine Blake lanzó el comunicado oficial de que brindaría tres becas completas a mi escuela, mamá me había estado dando esta charla diariamente. He perdido la cuenta de las veces que he escuchado cosas como: «Debes esforzarte para obtener alguna beca», «No hay mejor lugar para estudiar que ese» y «Nunca tendrás una oportunidad como esta en tu vida ».
—Y sonríeles. Pero solo un poquito, porque ya veo que son de esos degenerados que se aprovechan de las alumnas menores de edad. —Arrugó la frente con asco mientras me acomodaba la camisa blanca.
—Tengo dieciocho, ama, no soy menor de edad.
—Pero sigues siendo una alumna, Mara. ¡Y ojo! Si te dan una propuesta indecorosa a cambio de una de las becas, no la aceptes ni en broma. Me avisas inmediatamente si ocurre —me dijo con seriedad y un atisbo de orden. Terminó por anudarme la corbata y dió un paso hacía atrás para admirarme mejor. Una sonrisa de orgullo asomó en sus labios.
—Me siento como una muñeca —comenté con ironía.
—Eres una muñeca —aseguró mamá, claramente sin entender que yo lo había dicho de manera negativa. Ella lucía muy segura de que este look era lo ideal.
No me opuse a que me tratara como maniquí y jugara a vestirme porque no me quedaba de otra. De todas formas yo no tenía ninguna posibilidad de obtener una de las becas. Mamá también lo sabía, pero aún así se las arregló para hacerme creer que tiene esperanzas en mí.
«Siento ser una decepción, ama ».
Observé el antiguo reloj en la pared. Un reloj de ónix negro en forma de diamante. Las manecillas daban las once en punto.
—Se te va la hora —le dije, y ella posó sus ojos en el reloj al instante.
—Si supieses como vestirte no estaría llegando tarde al trabajo —se quejó en un respingo, tomó su cartera y su juego de llaves, que estaban colgadas en la pared —. No quiero que llegues tarde a clases, Mara. Los representantes del Geraldine Blake estarán ahí y debes dar una buena impresión, ¿está claro?
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Los indeseables ©
Teen Fiction21/01/2024 #4🥇 en #mejores 20/01/2024 #26🥇 en #feminismo Mara, Adem y Ben tienen tres cosas en común: Uno: son jóvenes muy atractivos y deseables para cualquiera que los vea. Dos: son odiados por ese mismo motivo. Y tres: esconden secretos que p...
