Las mejores oportunidades surgen cuando menos lo esperas...
o cuando menos puedes tomarlas
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«Inhala, retén, exhala...»
El corazón de la chica martilleaba con absoluta fuerza dentro de su pecho. Tanto que le dolía cada palpitación. Ella tragó saliva con fuerza, tratando de dejar entrar aire a sus pulmones.
«Solo inhala, retén y exhala...» se dijo nuevamente a si misma y trató de concentrarse en otra cosa.
Intentó fijarse en el cian del cielo, y en los loritos que cantaban en lo alto del sauce, ajenos al desastre que ella tenía en su interior. Pero ni la belleza de la naturaleza pudo contra el intolerable martilleo de su vecino y los gritos eufóricos de los niños en la calle. Comenzaba a marearse de repente.
«Inhala, retén y exhala. Inhala, retén y exhala» se repitió, con sus pequeñas manos temblando sobre sus orejas en un intento de apaciguar el dolor que le causaba seguir escuchando todo el bullicio.
La chica quiso continuar su camino a casa, donde estaría a salvo. No logró dar siquiera un paso. Sus extremidades le fallaban, las piernas le temblaron. Aún así logró cruzar esa calle. La calle donde siempre había vivido.
«Solo inhala, retén y exhala.»
Tomó las llaves de su bolsillo. Su desesperación causó que sus dedos temblaran, y las llaves terminaron tintineando contra el suelo.
Su labio inferior tembló. Las lágrimas no tardaron en asomarse a cristalizar sus ojos. Se sentía una completa inútil por no poder abrir la puerta como una persona normal. ¿Por qué no podía ser una persona normal?
Ella lentamente dejó entrar aire frío a sus pulmones, lo mantuvo unos segundos que le parecieron eternos y lo soltó poco a poco. No ganaría nada siendo dura consigo misma. Eso solo alentaría al odio que se tenía, y eso no era bueno
No estando en ese estado
«Tranquila. Lo estás haciendo bien. Va a pasar, ¿si? Lo vas a superar» trató de convencer a su mente de que alterarse no era lo adecuado en este momento. Debía solo entrar a la casa y fingir que nada pasó.
Recogió las llaves del piso y por fin logró abrir la puerta. La madera de esta chilló por el movimiento y ella se tensó tanto que cerró tan rápido como pudo, estampando la puerta contra el marco de la misma.
Ahí mismo se desplomó.
Cayó sobre la cerámica con su mochila aún puesta e hizo de ella un ovillo.
«¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué?»
Escondió su cara entre sus rodillas. Los recuerdos de la noche anterior la atormentaron y comenzó a sollozar. Ella siempre había sido buena. Nunca se había metido con nadie. Entonces, ¿por qué le hicieron esto?
¿Por qué permitió esto?
—... es sin dudas espectacular lo que me estás contando, por dios y la santa iglesia —oyó de repente y levantó la vista hacía adelante en un jadeo, asustada.
Por dios, nadie debía verla así. Nadie. Le preguntarían que le sucedió y ella no tenía fuerzas para inventarse una historia que explicara su estado. Como pudo, salió del corto pasillo de la entrada en dirección a la sala. Inhaló hondo, retuvo el aire y exhaló una última vez.
«Aún no es tu momento de quebrarte» se dijo antes de enfrentarse a aquél que hablaba.
Por suerte era solo la tele prendida.
Ella dejó caer sus hombros, que antes yacían tensos, para relajarse un poco.
—¡Qué barbaridad!
—¡Es una genialidad! —le contestó el hombre de las noticias a su compañera.
La chica no miraba televisión nunca. Ni siquiera para ver la hora en el extremo de la pantalla. Pero en ese momento, al estar frente al aparato, no pudo evitar ver el título de la primicia.
La UGB se interesa por la escuela ENET N°1 de la Ciudad del Este.
La prestigiosa Universidad Geraldine Blake les dará la posibilidad a tres alumnos a acceder a una beca completa junto con estadía en el campus.
Mara se paralizó al leerlo.
«No. Eso no puede ser » quiso creer.
—Creeme cuando te digo que esto está confirmado. La UGB misma se interesó en la escuela Nacional Técnica desde hace mucho, pero esta vez busca específicamente llevarse a tres alumnos y hacerlos florecer, ¿Te imaginas? Muchos adolescentes y graduados sueñan con esa universidad...
—Es ridículo —le cortó su compañera, desdeñada. El tipo se quedó callado, pero miró a su compañera con ojos muy abiertos —. Hay tantas escuelas con tantos niños que desean entrar allí y no pueden porque no los admiten. Mi hija va al St. Jones hace tiempo, se prepara para ser admitida en la UGB... ¿y deciden darle becas a alumnos de una escuela estatal que ni siquiera posee prestigio alguno? —Sus ojos chispearon de indignación. —. ¡Ustedes, los del Geraldine Blake son unos estúpidos! ¡No piensan con la cabeza! ¡Son...!
La tele se apagó de repente, logrando hacer que la chica saliese de su trance. Buscó el control remoto con la mirada.
—Esa tipa... qué resentida —escuchó decir a su espalda y giró de inmediato. Su madre estaba ahí — . Es una envidiosa que no soporta que otros tengan lo que ella no puede tener.
La chica no le respondió. Ni su voz encontraba salida para emitir palabras, ni su cerebro logró mandar la información a su cabeza de que asintiera.
—A propósito, felicidades por la oportunidad —le dijo su madre con una sonrisa que ella no pudo corresponder.
A ella no me interesaba la beca. No le interesaba que la universidad más prestigiosa acababa de darle una gran oportunidad.
Ella solo queria estar bien.
Pero no confiaba en que lo estaría pronto,
porque lo que acababa de hacer la atormentaría por el resto de su vida.
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Los indeseables ©
Novela Juvenil21/01/2024 #4🥇 en #mejores 20/01/2024 #26🥇 en #feminismo Mara, Adem y Ben tienen tres cosas en común: Uno: son jóvenes muy atractivos y deseables para cualquiera que los vea. Dos: son odiados por ese mismo motivo. Y tres: esconden secretos que p...
