Capítulo 9

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Irish Healy presentó a la banda de esa mañana, estaba muy contenta porque su jefe se equivocó, sus radioescuchas no bajaron desde que dejó de dar las notas de Tom Hiddleston y Taylor Swift, repentinamente marcaba alguna fan y preguntaba algo sobre ellos, pero su agilidad mental le permitía esquivar esas preguntas y responder con otra cosa que no tuviera que ver con la pareja.

Aunque sí era cierto que en esas semanas sus números no aumentaron mucho, y ahora le costaba un poco más de trabajo sumar gente en sus redes sociales y en los de la estación, pero eso poco le importaba a ella y Susan, ambas por fin estaban haciendo el programa que querían.

—«Antes de ir a corte comercial y regresar con las llamadas de los escuchas me voy a permitir hacer un anuncio. Ya saben que no me gusta hacerme promoción en el programa, pero hoy voy a ser la moderadora de un libro, y el escritor es mi amigo. Vamos a estar en el Bar Scarlett Green. Va a ser algo muy casual, platicaremos del libro mientras bebemos algo. Nos vemos ahí a las ocho de la noche, y les aviso que tienen que hacer reservación, así que llamen en un par de horas y aparten su lugar. Ahora sí, vamos a un corte comercial y regresamos con sus llamadas.»

Entró la cortinilla y de inmediato se escucharon los anuncios.

—¿Vas a ir, Susan? —preguntó a su productora.

—Es viernes, y tenía planes. Además, a quién se le ocurre hacer la presentación de un libro en un bar —Susan se recargó sobre la esquina de la consola cuando tocaron la puerta.

—Deberías ir, yo voy a invitarte los tragos —dijo Irish, estaba terminando de leer el libro que se iba a presentar en la noche, quería estar muy preparada.

—Si voy, ¿también me vas a invitar los tragos? —preguntó John a quien ya se le había hecho costumbre pasar por la cabina del programa antes de que terminaran.

—No, la invitación de los tragos solo es para Susan —Irish sonrió y su jefe negó.

—Pues bueno, tendré que pagar mis bebidas.

—¿Vas a ir? —Irish bajó el libro y vio a su jefe por encima de sus lentes de pasta roja.

—¡Claro! —ocupó el lugar de Susan.

La productora le guiñó el ojo y agregó:

—Ves, no me necesitas —Susan jaló otra silla y contestó la primera llamada que pondrían al aire.

Irish solo la vio mover la cabeza, ni siquiera le preguntó a quién estuviera del otro lado de la línea su nombre.

—Entramos en sesenta segundos —anunció Susan—. ¿Te quedas, jefe? —preguntó.

—Claro, hasta el final del programa —John echó su silla atrás y se dedicó a ver a Irish.

Irish dejó el libro a un lado y bebió un poco de agua.

—¡Atención! Entramos en 5, 4, 3, 2... —Susan apretó el botón que reproducía la cortinilla de regreso de comerciales.

—«Y estamos de regreso en Las mañanas con Irish, yo soy Irish Healy y es un placer acompañarlos esta rica mañana de viernes. Yo sé que muchos ya están contando los minutos para salir de trabajar, aunque no han entrado —rio—, pero es un mal que nos pasa a todos. Y bueno, las líneas ya están abiertas para que nos llamen y nos cuenten lo que quieran. Susan, ¿ya tenemos la primera llamada?».

Susan afirmó y le indicó que ya podía hablar, pues la primera llamada ya estaba al aire.

—«Susan no me dijo tu nombre, ¿con quién hablo?» —preguntó Irish y se pegó un poco más los audífonos para escuchar mejor.

The Only ThingDonde viven las historias. Descúbrelo ahora