Capítulo 22

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Esa descarga de emoción que sintió Tom Hiddleston después de hablar con Irish desapareció cuando llegó al teatro en donde se llevaría a cabo el casting. Trató de pasar desapercibido usando la misma gorra negra que se ponía cada que salía con Taylor Swift, pero no fue de mucha ayuda cuando el director de la obra dijo su nombre en voz alta y sus colegas voltearon a verlo bastante sorprendidos de tenerlo frente a ellos haciendo un casting, suponían que le llegaban los papeles o que algunos personajes eran escritos para él.

Tom se sintió incómodo por la atención prestada en cuanto subió al escenario, sostuvo su libreto con fuerza y sintió que el escenario le quedaba enorme.

—Cuando tu agente dijo que vendrías pensé que era una broma, pero me alegra mucho que hayas decidido venir —habló Arthur el director de la obra.

Tom rio tímido.

—Me agradó mucho lo que leí y por eso quise venir —fue breve porque se sentía nervioso.

—Pues si tienes la escena preparada el escenario es tuyo —el hombre extendió ambos brazos.

Tom asintió. Tuvo que respirar un par de veces antes de decir las líneas de su personaje.

Conforme avanzó en los diálogos sintió que el escenario se reducía de tamaño y volvía a ser de tamaño normal, se sintió seguro de nueva cuenta, y tras cinco minutos de recitar sus diálogos y hacer unos cuantos movimientos en el escenario, terminó con la prueba.

—Excelente, Tom. Nos vemos el lunes para una segunda lectura —indicó el hombre y Tom sonrió.

Salió emocionado del teatro y fue directo a una cafetería cerca del lugar. Ya era algo tarde y tenía hambre, entró y pidió una ensalada, un sándwich y unas papas, era la primera vez en mucho tiempo que comía porque en verdad tenía hambre y no por obligación o porque tuviera qué hacerlo.

Se dispuso a disfrutar de su comida, cuando en el rincón del lugar vio a Irish Healy, sintió un escalofrío recorrer su espalda, incluso se sintió un poco nervioso, bajó un poco más su gorra y agachó la cabeza, la posición en la que estaba comiendo le resultó terriblemente incómoda, pero solo así se sintió seguro.

Acabó su ensalada y su sándwich.

*¿Será buena idea si le digo que yo soy quien habla cada mañana?*, se preguntó.

*Me gustaría darle las gracias por la motivación que me dio para ir al casting, no quiero esperar hasta el lunes... ¡El lunes tengo la otra prueba!*, se golpeó laa frente, esa mañana no podría marcar a la estación.

*Bueno, puedo acercarme y contarle, aunque quizá se le vaya a hacer raro que le hable y...*, se atrevió a voltear a la mesa y ella ya no estaba ahí, la mesa era ocupada ahora por una mujer y un niño de no más de diez años.

Volteó a ver alrededor y no había rastro de ella.

*Supongo que esperaré al martes*, dijo y al instante se sintió desanimado.




Tom llegó al teatro para su segunda prueba, ahora se sentía más nervioso, como si fuera la primera vez que se presentara a hacer una prueba de actuación, incluso sus compañeros se veían más seguros, o disimulaban mejor los nervios.

—...ya sé que tenía que desayunar algo, pero me desperté muy tarde y no me dio tiempo de comer algo, ahora siento que estoy de malas... —Tom escuchó la conversación telefónica que tenía uno de los actores.

Volteó y vio a otro de sus compañeros sonriendo mientras tecleaba algo en su celular, su sonrisa se pronunció más tras unos segundos, supuso que él recibió una agradable respuesta, de ahí su buen humor.

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