Capítulo 31

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Tom Hiddleston se sintió más tranquilo que nunca durante el ensayo de la obra, estaba concentrado, sentía que podía dar ideas y ayudó más que otras ocasiones a sus compañeros de reparto. De momentos pensaba en la noche anterior, cada momento que pasó con Irish fue maravilloso, sonrió y de inmediato volvió a concentrarse en sus actividades.

Cuando llegó la hora de su descanso buscó su celular y pensó en escribirle a Irish, pero en la mañana se olvidó de pedirle su número de celular, él solo tenía almacenado el de la estación y estaba seguro que para las tres de la tarde ella ya no estaría ahí.

Caminó de un extremo a otro de su camerino, se le ocurrió marcar a Benedict y pedirle el número de su amiga, pero desechó la idea, pues se suponía que nadie de su círculo cercano sabía que él conocía a la locutora.

Recordó aquellos momentos en los que, según él, odiaba el programa de Irish, aunque sabía que no era cierto, solo una parte de él no le gustaba, y ahora sabía que el leer las notas que tenían que ver con su vida personal no dependía mucho de ella o de Susan, todo era a causa de Neil y su jefe.

Entonces pensó en John. Él fue a buscar a Irish en la madrugada, de repente se sintió ansioso, esperaba que Irish hubiera hablado con él y que no la molestara más.

—¡Tom, vamos a iniciar! —gritó el asistente del director.

El actor acomodó su cabello y salió de su camerino para reunirse con el resto del elenco y trató de ya no pensar tanto, sabía que vería a Irish en la noche.

La tarde laboral pasó demasiado rápido. En cuanto salió del teatro prácticamente corrió a su departamento para cambiarse de ropa, se puso algo casual pues el evento de Irish no era algo tan fastuoso como para buscar algo elegante. A unas cuadras de llegar pensó en comprarle un regalo, pero todavía no la conocía lo suficiente para saber qué le podría gustar.

Pasó por un mercadillo y vio varios hermosos arreglos de flores, pero no se le hizo apropiado llegar con un gran ramo de flores, no quería llamar tanto la atención, así que optó por comprarle solo una rosa roja y un pequeño chocolate.

Tal como le dijo ella, su nombre estaba en la lista de invitados especiales. Una de las chicas encargadas del evento se ocupó de llevarlo a su mesa, era de las primeras dispuestas a un costado del escenario.

Estuvo solo un buen rato, aunque algunas de las personas que ocuparon las mesas de esa área lograron reconocerlo y lo saludaron con pena, él les sonrió.

—Te preguntaría qué haces aquí, pero esa no es la pregunta que quiero hacer en realidad —Benedict se sentó a un lado de él.

—Pues yo sí quiero saber qué haces aquí —Tom le sonrió.

—Irish es mi amiga..., mi mejor amiga —corrigió—. Me invitó hace unas semanas, pero no me dijo que estarías aquí.

—Es que ni yo sabía que iba a venir —Tom se encargó de pedir un par de bebidas—. Y bueno, ¿cuál es la pregunta que me quieres hacer?

Ben volteó a su alrededor, el lugar poco a poco se estaba llenando y él no estaba muy seguro de querer conocer la historia.

—En realidad pensé que Irish no te caía bien —habló finalmente.

—Es que no la conocía bien —respondió un poco nervioso.

—¿Cómo fue que la conociste? Creo que tengo una idea, pero quiero que me ayudes a aclarar el panorama —Ben se cruzó de brazos sobre la mesa.

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