Mar
Escuché el monólogo del profesor de Psicología del Desarrollo durante un buen rato. Mientras lo hacía, tomaba apuntes de los datos más importantes tal y como había aprendido a hacer en mis años de bachillerato, sobre todo en asignaturas como filosofía, donde se requería una gran destreza en ese sentido.
Cuando la clase terminó, fui a la cafetería ya que allí me estaba esperando Rosa. Había sido un día duro de estudio, como todos los anteriores, pero ese día era especial, ya que al finalizar las clases nos íbamos a celebrar el cumpleaños de Álvaro. No era mi novio ni nada así, pero sí nos habíamos hecho muy amigos desde aquella vez en la discoteca, eso sí, nunca había pasado de nuevo lo que en esa noche tuvo lugar.
El cumpleaños no iba a ser nada del otro mundo; iríamos a cenar y a partir de ahí saldríamos a alguna fiesta a bailar.
Rosa, en cambio, sí que había tenido más encuentros con Karol (con otras personas también, pero con ella especialmente).
La vi a lo lejos y empecé a caminar un poco más rápido en su dirección. Una vez nos reunimos, nos abrazamos y nos subimos en su coche.
Ella condujo por las abarrotadas calles hasta llegar al restaurante donde nos esperaba Álvaro. Lo primero fue bastante esperado; no conocíamos a ninguna otra persona invitada. Pero era bastante obvio, ya que él claramente tenía otros amigos que ninguna de nosotras conocía. Hasta ese momento.
Nos acercamos, saludamos y lo normal que se hace al ver a un amigo. Antes de ir a la mesa, Álvaro empezó a presentarnos a sus amigos, que eran tres.
- Ellas son Rosa y Mar, os hablé de ellas.
Los tres chicos nos saludaron con una sonrisa y Álvaro empezó a nombrarlos mientras los señalaba.
- Rubén.
El primero era muy alto y moreno. Un poco musculoso y con apariencia de ser bastante amable.
- Marcos Enrique.
El segundo era rubio, no tan alto como Rubén pero sí más que Álvaro. Sus ojos eran del color de las aceitunas, invitaban a ser su amiga.
- E Isma.
El último chico también era moreno, de altura estaba entre Rubén y Marcos, y la verdad que es el que más me había llamado la atención. Sus ojos eran de un marrón intenso, adornados pro unas gafas, justo como a mí me gustan. También tenía el pelo largo. En ese momento supe que acabaría entre mis piernas.
Nos sentamos en la mesa y pedimos.
- ¿Qué estudiáis vosotras? -preguntó Rubén.
- Yo Psicología y Rosa Farmacia.
- ¡Farmacia! Yo también, estoy en primero -Marcos sonrió ampliamente, y me sorprendió que no se conociesen, porque Rosa también iba en el primer curso.
- Qué raro, creo que nunca te había visto.
- Yo tampoco, pero bueno, ya sabes... podemos vernos por el campus.
Rosa sonrió y agachó la mirada un poco sonrojada. Estaba claro cómo iba a seguir esa historia.
- Pues yo hago Economía -dijo Ismael.
- Hice economía en bachillerato, me gustó mucho y me plantée hacer la carrera -dije.
- Es muy bonita, además lo bueno que tiene es que es muy práctica por lo que no hay que memorizar tanto como en otras.
- Pues yo odio todo eso, lo mejor que hice fue meterme en Magisterio, me gustan los niños y casi no hay matemáticas -contestó Rubén.
La conversación continuó un buen rato, excepto Rosa y Marcos, que estaban muy interesados el uno en el otro, por lo que se apartaron un poco en ese sentido.
La cena terminó rápido; teníamos mucha hambre. Además todos veníamos de la universidad, y seguramente eso sea de las cosas que más hambre da...
Finalmente todos nos fuimos a una discoteca que Marcos había dicho que estaba muy bien, ya que ponían buena música y casi nunca estaba tan llena, por lo que no era excesivamente agobiante.
Eramos bastantes así que fuimos en dos coches. El primero lo llevaba Marcos; iban Álvaro, Rosa y Rubén. El segundo lo llevaba Isma, y solo iba yo con él.
Nos subimos y me llamó la atención lo amplio que era. Nueva fantasía sexual desbloqueada.
Ismael condujo en silencio a través de la noche. La radio estaba puesta, y comenzó a sonar "Pistolero" de Elettra Lamborghini. Era una canción muy bonita, me gustaba mucho.
Entonces el coche se detuvo en un semáforo. Lo miré disimuladamente, como llevaba haciendo todo el tiempo desde que Álvaro me lo había presentado.
Pero me pilló.
Aparté la mirada rápidamente, pero era tarde. Él sonrió y me tocó la mejilla despacio.
- Me gustan mucho tus ojos, hasta en la oscuridad son bonitos.
Empecé a sentir un picor en la cara que no hacía más que aumentar. Isma se acercó un poco más a mi cara, y luego otro poco más... llegó un momento en que podía sentir su respiración mezclarse con la mía. Estaba tan nerviosa que podía sentir mi corazón resonar, y de verdad que esperaba que él no llegara a oírlo, porque parecía que se me iba a salir del pecho.
Cuanto más se acercaba el calor que sentía en otra zona más aumentaba. Di las gracias por no ser un chico, porque habría hecho el ridículo. Tenía el calentón de mi vida.
- ¿Sabes que también me gustan tus labios? -susurró- Me encantaría...
Un pitido inundó el ambiente, ahogando las últimas palabras de Ismael, por lo que no pude escucharlas. Nos sobresaltamos tanto que él se apartó volviéndose a sentar automáticamente en su asiento. Un coche nos había pitado, porque el semáforo se había puesto ya en verde.
Tragué saliva e intenté recuperar el ritmo de respiración normal, pero era imposible. Miré a Isma de reojo y lo vi casi tan avergonzado como yo.
Nadie dijo ni una palabra más hasta que aparcamos.
Isma salió lo más rápido que pudo del coche, y aunque yo tardé un segundo más, enseguida lo alcancé cuando empezó a caminar hacia el interior del local.
Caminábamos al lado pero ni una palabra. Ni una mirada. Nada.
Hubo un momento en que sentí sus ojos sobre mí, pero no miré.
En realidad nunca me había puesto tan nerviosa por algo así, había besado a tantos chicos en mi vida... pero esa tensión de aquel momento...
Aunque estaba muerta de la vergüenza, algo había cambiado.
Porque en ese momento sentí que ya no podría tener ojos para nadie más.
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ANIMAL
عاطفيةMar y Rosa van a pasar a la universidad y tienen claro que en su nueva etapa lo que más van a hacer es disfrutar. A cualquier precio. Pero, ¿hasta qué punto se puede llegar? ¿incluso cuando la diversión cruza niveles tan peligrosos como la muerte?