4 - Clavo saca otro clavo

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3 de enero de 1987

Amelia regresò a Madrid inmediatamente después de Navidad, y en los cuatro días que pasó en el pueblo, nunca estuvo sola con Luisita, quien ya había vuelto de su luna de miel. Tratò de evitarla, sólo en un par de ocasiones se encontraron juntas, pero siempre en presencia de Sebastian y los otros amigos. Algunas de las miradas de la rubia eran más que explícitas, pero ella seguía fingiendo nada, no podía soportar la idea de verla casada.

Pensó que era hora de terminar esa historia. A pesar de que se habia ido más de un año antes, ella seguia esperando que Luisita cambiara de opinion, pero a estas alturas no tenia nada mas que hacer.


Ese sábado por la noche Natalia y Marina hicieron una pequeña fiesta para acabar con los dulces y las botellas de champan que no se habían consumido en Nochevieja. En compañía de unos amigos la noche procedió de una manera bastante agradable.

Alba estaba sentada en el sofá escuchando a una chica contando un ciste, pero mirando hacia arriba se quedò paralizada.

Amelia y Sara se estaban besando. Le dolió mucho más de lo que podía imaginar. Y cuando las vio desaparecer en la habitación de la morena, tuvo un mareo. Se levantó rápidamente para ir a la cocina a tomar un vaso de agua.

Natalia la siguió: "Por fin, el pajarito ha decidido tomar el vuelo."

"Sí" - la voz fue tremula. Se apoyó en el fregadero dándole la espalda a su amiga.

"Alba... ¿estas bien?"

"Ahora se va, no te preocupes."

Natalia se acercó, y sólo entonces se dio cuenta de sus ojos rojos.

"¡Dios mío! ¿No será por Amelia?"

En ese momento Alba se derrumbó, apretó a su amiga y se apoyó en su hombro, empezó a llorar. Natalia dejó que se desahogara, comenzó a acariciar su cara y luego con calma trató de hablar con ella

"¡No me dijiste nada!"

"Nunca me dignó de una mirada. Y luego cada vez que regresa del pueblo està un mes con una cara triste aun pensando en su ex... Ahora de repente todo ha cambiado... Y no soy yo quien quería".

Natalia siguió abrazando a su amiga, esperando consolarla un poco.



Dos días más tarde, Amelia regresó a casa alrededor del mediodía después de ir de compras. Natalia estaba trabajando, y ella y Marina decidieron hacer el almuerzo juntas.

"Natalia y yo queremos ir al cine esta noche, ¿por qué no te unen a nosotros? Tú y Sara, obvio"

"Tal vez vendré. Con Sara se acabó".

"¿Ya? ¿Pasó algo?"

"No, nada. Es mi culpa. ¡Intenté hacer algo que no debería haber hecho!"

"¿Y eso?"

"Fue una reacción de idiota a la boda de Luisita. Salté a la primera cama que encontré disponible, sin pensar que Sara me da igual. No me importa, no me importa nadie más que Luisita" y los ojos de Amelia se volvieron rojos.

"Bueno, Sara no es la persona corecta. Pero no fue una mala idea la tuya. Como dicen, clavo saca otro clavo. Pero tienes que encontrar a una persona que te quiera un poquito, que pueda entenderte y tenga un poco de paciencia. Y no tienes que esperar que sea fuego y relámpagos desde el primer momento".

El futuro robadoHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora