Se puede renunciar al amor por las convenciones, las responsabilidades, por un sentimiento de culpa?
Asì arriesgarnos a comprender demasiado tarde que nos estamos robando el futuro, privándonos de la oportunidad de nuestra vida?
Una historia que emp...
Primer examen, un exito. Amelia estaba muy contenta con como le estaba yendo en la universidad, aunque sabía que le esperaba un "tour de force" en las siguientes semanas.
Tenía la intención de dar todos los exámenes posibles, era la mayor de su curso, y no podía permitirse el lujo de perder más tiempo. Sin embargo, para ese día pudo disfrutar del resultado positivo.
Había sido un año difícil, trabajando duro pero estaba empezando a dar sus frutos. Dificil si, pero también con un montón de diversión. Había sido un año casi perfecto, lástima la ausencia de Luisita
Sobre todo, se lo estaba pasando muy bien con Natalia y Marina, que le ayudaron mucho a integrarse.
Aunque, de hecho, Amelia causò un poco de revuelo entre sus amigas. Siendo muy guapa, encontrò muchas pretendientas, pero ninguna logrò conseguir nada.
Natalia estaba cocinando arroz mientras Marina terminaba de poner la mesa.
"¿Pero crees que Amelia es realmente lesbiana o simplemente se enamoró de una mujer?"- dijo Natalia de repente.
"¿Qué dices?" - Marina se sorprendió de la pregunta.
"¿Posible que no le guste nadie? Al menos diez lo han intentado!"
"Nunca ha mirado a un chico, es lesbiana. Es sólo que fue 16 años con su ex, no es fácil empezar de nuevo".
"Amelia ¿Tienes una foto de tu ex?" - Natalia gritó en la dirección de su amiga, incluso para que viniera a comer.
Amelia apareció con la billetera en sus manos, y entre la suscripción del metro y su tarjeta de identificación habia una foto de ella con Luisita, Nacho la tomo el verano anterior.
"¿Y quién es, Miss Extremadura?" - Exclamó Marina, después de echar un vistazo a la foto.
"Guapa ¿verdad?"- dijo Amelia con orgullo.
"Bueno, tu tienes que bajar el tiro si deseas encontrar otra novia. No tengo amigas tan guapas para presentarte"- dijo Natalia.
"No te preocupes, ahora no pienso en ello. Todavía no puedo ni imaginarlo...
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3 de septiembre de 1986
El teléfono había sonado tres o cuatro veces cuando Natalia contestó al dispositivo en el pasillo.
"Digame."
"Buenas tarde, soy Luisita Gomez. Por favor ¿se puede poner Amelia?"