Coraje (II)

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Me duele mucho la garganta. Es por que he sido yo.

- BASTA YA. - Sigo gritando, y siento como algo nuevo se apodera de mi. 

La mirada penetrante que viene del abismo entorna los ojos, se que está expectante. 

Mi cabeza está en blanco, y siento que el miedo y la tristeza que me empujaban para que callera ya no están. 

Solo siento furia. Fuerza. 

Por último, me enderezo. Busco el control que he perdido y tomo una bocanada de aire tan profunda que espero que me despeje la pesadez que tenía en el pecho. 

Vuelvo a mirar atrás. Sigue vacío. ¿Alguien hubiese estado a mi lado en este momento tan horripilante? Bueno, ya me da igual.

Sin vacilación miro aquellos ojos que sigue esperando, ya sé lo que quiere. Y aun que me congelo por un momento le digo:

- Tengo miedo. Pero acabo de tomar una decisión.

>> Sé que has estado esperándome desde hace tiempo, y que en la soledad siempre me has hecho llamados. También sabes que he estado huyendo de ti en cada oportunidad que he tenido. Disfrutas de tenerme acorralada una vez más, porque no es la primera vez, y tampoco creo que sea la última; y has escuchado cada una de las veces que me he intentado prometer que iba a sacarte de ese hueco sucio y negro para que dejes de asustarme de una vez. Te has reído cada una de esas veces de mi, y te he escuchado cada palabra cruel que has dicho. He llorado en las noches porque tenía miedo de que tus palabras fueran ciertas. Has hecho que hiciera daño a la gente que quería y a la gente que me hace daño no haces más que apoyarla. 

Pero adivina qué,  hoy me convierto en guerrera.  ESCÚCHALO BIEN. 

 ¡A partir de hoy me convierto en el coraje que tengo que tener para ponerte a ralla! Porque sino te derroto, por lo menos seré tu única dueña. La que te va a controlar y a la que vas a obedecer. A partir de hoy te doy mi palabra de que no voy a huir más. 

Estoy harta de ti. Querías mi atención. Aquí estoy.

 Y que sepas que algo que me convierte en algo mejor que tú, es la bondad. Que aun que no lo merezcas voy a concederte redención si así lo decides. Porque hacerme amiga del monstruo que habita en las oscuridades me concede ventajas. 

Esto ya no es una promesa vacía. Ya no me puedes hacer daño.<<

Y dando rienda a mi promesa, con la valentía que hace mucho no asomaba, me lanzo al vacío. 

Cuando hay silencioHistorias para obsesionarse. Descúbrelo ahora