"Have you got color in your cheeks?"
Aquella mañana de agosto, el trailer en el que Matilda vivía hacía tan sólo unos días, era iluminado por la cálida luz del sol veraniego. Matilda se removió cómodamente entre sus suaves sábanas blancas de algodón, su cama en aquellos días parecía ser más cómoda que en otras temporadas, pero eso no le preocupaba demasiado, porque vivía sus vacaciones de verano en la soledad.
Amanda, quien era la persona que había apadrinado a Matilda hacía algunos meses, había conseguido un trabajo en la comisaría, por lo que salía a trabajar temprano y no volvía hasta aproximadamente las ocho de la noche, y sus tiempos eran bastante acotados, por lo que la adolescente pasaba la mayoría del tiempo sola. Gracias a este nuevo trabajo de la mayor, pudieron comprar el trailer, y mudarse de la habitación que le rentaban a la señora Wheeler, aunque eso fue difícil, porque Mike Wheeler y Matilda se hicieron grandes amigos durante ese corto tiempo que vivieron juntos.
Hacía dos días que Matilda y Amanda habían llegado al trailer, pero la castaña aún no se acostumbraba, no se removía tanto en la cama pues temía caerse al suelo, o se le olvidaba la ubicación del baño, pero era normal, porque nunca había llevado esa clase de vida.
Matilda tenía pensado dormir un poco más, solo un poco, cuando el fuerte y estruendoso ruido de una guitarra eléctrica, le hizo caer de la cama de la sorpresa, abrió sus ojos asustada, y con enfado se limitó a negar con la cabeza para comenzar a despertar de a poco. Lentamente se paró del suelo y fue a abrir las cortinas para que entrara luz, para así asimilar que ya había despertado. Pero al abrir las cortinas blancas de su habitación, vio algo que la dejó atónita, en la ventana vecina había un muchacho, no estuvo muy segura al inicio si en verdad estaba vestido. Portaba un cigarrillo en sus labios, tocaba una canción de Iron Maiden en su guitarra de color negro que le tapaba exactamente dónde supuso tenía algo de ropa puesta. Tenía el pelo largo tal Jason Newsted de Metallica, y el torso con bastantes tatuajes, al igual que sus brazos. Estaba hipnotizada, pero pronto la muchacha salió del trance cuando el metalero se dio vuelta, no tenía nada puesto, y ella pudo ver su trasero, pero no quería verse como una acosadora, así que salió corriendo hacia el baño, para poder ducharse en paz, y borrar esa imagen del trasero de su vecino.
Tomó un par de toallas y se metió bajo el agua tibia, tardó diez minutos aproximadamente y se vistió en el baño, pues tenía miedo de que le pasara lo mismo que a su vecino. Se puso una camiseta de Iron Maiden y un short con unas zapatillas converse bastante cómodas. Peinó su cabello y fue a la cocina a buscar algo para desayunar, luego metería toda la ropa a la lavadora y esperaría para colgarla.
Se preparó cereal con leche, y encendió la televisión. Se puso a ver un programa en el que las personas ganaban dinero, aunque ella no estaba al 100% segura de sí de verdad esas personas recibían el dinero. El programa lo animaba un hombre de baja estatura y con un peculiar bigote, tenía cara de estafador, pero ella se mentalizaba, que era malo juzgar a las personas. De pronto se le vino a la cabeza el trasero de su vecino y comenzó a reírse inconscientemente sola, a la vez que se reía el hombrecito de la televisión. Ella negó con la cabeza, y fue a lavar los trastes sucios, mientras daban los comerciales.
Lavó dos tazas, un frasco, cuatro cucharas y un plato.
Al acabar justo con los comerciales, apagó el aparato y fue a buscar la ropa sucia de su habitación y la de su, ahora hermana mayor. Metió la ropa en la lavadora y abrió todas las ventanas del trailer para que circularan mejor las energías. Matilda puso un disco de Queen, llamado 'Hot Space' en él toca discos de Amanda. Ella comenzó a mover sus caderas al ritmo de la música cuando la melodía de 'Cool Cat' inundó el trailer a todo volumen. Matilda verdaderamente sentía la música en sus venas. En sus 15 años, había sido el álbum que más había amado y odiado a la vez.
El momento perfecto, acabo cuando el sonido de alguien tocando brutalmente la puerta del trailer la sobresaltó. Ella sin detener la música, fue hasta la puerta para ver quien era, la abrió haciendo que la persona que tocaba, se quedase con la mano lista para volver a tocar. Cuando la muchacha vio de quien se trataba, sintió cómo se le calentaban las mejillas furiosamente, al recordar el trasero del susodicho.
El chico analizó por completo a la muchacha, se preocupó de que no le faltara ningún detalle, era alta, pero no tanto como él, tenía ojos de un verde cautivador y cabello castaño largo, usaba una camiseta de Iron Maiden, cosa que hizo que el chico enloqueciera mentalmente, usaba shorts y tenía piernas sexys. Aunque por supuesto, nuestra curiosa protagonista tampoco se quedó atrás, el chico tenía ojos casi negros, en los que Matilda se desvaneció lentamente, pero lo supo disimular perfectamente bien, esta vez si estaba vestido, llevaba una camiseta de Metallica y unos jeans con agujeros, estaba sin zapatos.
—¿Necesitas algo?—Matilda le preguntó, intentando hacerse la indiferente, y que el castaño lo percibió como tal.
—Eddie Munson.—El se acercó a la chica y besó su mejilla coquetamente, porque siendo sinceros, a Eddie Munson le gustó Matilda Wilder.
—Matilda Wilder.—Eddie sonrió, hasta el nombre de la chica era bonito, además olía a flores, no era como que a él le gustaran, pero la chica lo dejó condenado a pensarla en todo momento.—¿Qué es lo que necesitas?—Volvió a preguntar la chica.
—Oh si eeh...es que estoy intentado practicar una canción con mi guitarra, y me molesta un poco la música.—Eddie señaló el toca discos desde fuera del trailer y le sonrió tímidamente a la chica.
—Ah si, lo siento.—Matilda prefirió omitir comentario alguno de que lo escuchó tocando esa misma mañana, porque si no el chico se daría cuenta de que lo había visto desnudo, o al menos eso pensaba ella. Ella se acercó al toca discos y lo detuvo, Eddie aprovechó para ver la caminata de la adolescente con atención.
—Muchas Gracias preciosa.—Munson le sonrió nuevamente a la chica y ella le sonrió de vuelta.—¿Hace cuando llegaste aquí?—Le preguntó rascando su nuca, notoriamente nervioso.
—Hace dos días, pero vivo en Hawkins desde que nací.—Le contestó Matilda jugando levemente con su cabello en sus dedos, como siempre lo hacía cuando estaba nerviosa.—Inició preparatoria el próximo mes.—Musitó ella mirando la reacción del chico cuando se enterase de que tenía 15 años, pero a él pareció darle igual, porque la seguía mirando con atención.
—Yo estoy en último año, sería bueno que te enseñara la preparatoria.—Eso, señoras y señores, en la mente de Eddie Munson sonaba muchísimo mejor, pero en voz alta sonó demasiado 'tengamos sexo en el cuarto de limpieza de la preparatoria' y como si fuera posible, Matilda se sonrojó aún más.
—Si, claro.—Le contestó ella con una sonrisa amable.
—Bueno, nos vemos Matilda y de nuevo gracias.—El le guiñó un ojo, ella solo le hizo señas con la mano, al cerrar la puerta, la adolescente suspiró pesadamente y sacudió su camiseta, porque aquella situación le había hecho entrar en calor. Vio el reloj, aún faltaban diez minutos para que la ropa se lavara por completo, así que mientras eso ocurría, fue a tender su cama y a ordenar un poco su habitación, procurando cerrar las persianas para no ser visible ante la vista de su vecino, que ahora tocaba 'Run To The Hills' de Iron Maiden, diez minutos después, sonó la lavadora indicando que la ropa estaba lista, Matilda terminó con su habitación y fue a buscar la ropa, llevándola en una cesta, hasta el jardín, pero en el segundo en el que ella salió, la guitarra se detuvo, era un Eddie Munson observando atentamente, escondido desde la ventana de su tío, cada movimiento de la muchacha al colgar la ropa en una cuerda de alambres, pero lo que le llamó la atención fue unas bragas negras de encaje que colgaban de ahí, se las imagino en el cuerpo de la chica y eso no le ayudó, al contrario, hizo de su capricho con la chica, una fantasía en la que el mismo era el protagonista.
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𝐌 𝐈 𝐍 𝐄 || 𝐄𝐝𝐝𝐢𝐞 𝐌𝐮𝐧𝐬𝐨𝐧
Fanfiction❝ La tensión entre el metalero rebelde y su querida nueva vecina era inevitable, cuando se miraban era como si ambos levitaran y viajaran a un universo distinto y alejado de la realidad ❞. ¿Acosadores el uno del otro, o enamorados?
