"Ese día había conseguido algunas fotos de su azabache que valían completamente la pena, esa mujer era un ángel en la tierra, tan hermosa y perfecta.
Verla con su uniforme escolar era una fantasía, su cuerpo perfectamente bien formado dentro de ese...
La joven lo veía a los ojos y antes de que pudiera formular una respuesta Miroku irrumpió en el lugar.
-¡Por el amor de Dios! Tengo a todo mundo buscándolos, vamos o no terminaremos el día de hoy. - Sesshomaru se puso en pie y le volvió a ofrecer el brazo a la joven y junto a Miroku que les reprendió por haberse apartado llegaron de nuevo a la cabaña.
-¡Muy bien, tomen todos sus lugares! - tanto camarografos, encargados de sonido y ellos mismos se acomodaron en sus sitios. Kagome y él se sentaron a la mesa en donde ya estaba servido un banquete, era ya medio día y no habían tomado el almuerzo, quizás esa era la razón de que veían todo muy apetitoso. - ¡Acción!
Sesshomaru y Kagome se veían y sonreían como solamente lo pueden hacer dos personas con un sentimiento en común, añoranza.
Ya no puedo contener que yo te quiero tener y que no aguanto estar lejos
Kagome tomó una rodaja de naranja que adornaba el salmón que tenía en su plato y se lo dio en la boca a Sesshomaru, él la tomó procurando besar sus dedos en el acto.
El teléfono del platinado sonó y tal como le había dicho Miroku, atendió la llama poniéndose de pie dejando a la azabache sola en la mesa.
Pero me dejas así con tantas ganas de ti con esta angustia que siento y te beso y yo vuelvo a vivir
Era el momento de que Kagome trajera la atención de su chico de vuelta a ella y simplemente siguió la letra. Se levantó de su asiento y con gentileza le quitó el teléfono y lo besó. Sesshomaru al igual que ella cerró los ojos disfrutando de aquel contacto, la abrazó y levantándola de la cintura la sentó sobre el comedor, Kagome dejó el teléfono a un lado, abrió las piernas para brindarle una mejor posición a su acompañante y se colgó de su cuello jalándolo hacia ella sin dejar de besarse.
Pero me quedo a medias porque sé que...
-¡Corte! - exclamó Miroku y Sesshomaru lo maldijo por dentro. - Eso fue maravilloso, esperen diez minutos, necesito verificar que todo haya salido bien si no tendremos que regrabar la escena.
Sesshomaru ayudó a Kagome a bajar de la mesa cuando la vio intentar hacerlo por sí misma. La chica le sonrió y se retiró al cuarto que servía de camerino. La electricidad que sentía recorrerla cuando estaba entre sus brazos no era normal y no quería resultar herida, él al ser un modelo profesional seguramente este tipo de escenas no significaban nada.
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-El video va de maravilla, querida. - Decía Miroku después de los 10 minutos que se convirtieron en una hora de descanso. - La próxima escena es solamente tuya, será corta pero tienes que transmitir sensualidad e inocencia al mismo tiempo, para ti será sencillo porque esa es tu esencia. - Sesshomaru estaba ahí presente y no podía estar más de acuerdo en eso, Kagome era arte ante los ojos de cualquier hombre. - Tu vestuario será diferente en esta ocasión y tu escenario será esta recamara, te daremos 10 minutos para que te prepares.
-Debes estar loco si crees que usaré esto frente a todo el mundo. - dijo completamente indignada por el "vestuario" elegido.
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